
La noticia ha caído como un jarro de agua fría... o más bien, como un vaso de agua del Duero en pleno agosto: 'El Blanco', el corzo leucístico que durante siete años fue la única prueba palpable de que Bécquer no se drogaba con setas del Moncayo, ha pasado a mejor vida. Desde la redacción de El Tintero Seco, nos unimos al luto generalizado, no sin antes preguntarnos: ¿Y ahora qué? ¿Quién nos recordará que somos la provincia de la leyenda y no solo la de los inviernos eternos y los pueblos vacíos?
La Leyenda y la Realidad (Administrativa)
Durante siete años, 'El Blanco' fue el secreto mejor guardado de Soria, superando incluso la receta del torrezno perfecto. Su existencia, un milagro genético y un imán para los amantes de la naturaleza (y los que buscaban una excusa para no trabajar), se mantuvo en un limbo entre la mística becqueriana y la más absoluta desorganización administrativa. Se rumorea que la Diputación tenía un 'Plan Corzo Blanco', consistente en no hacer nada para no espantarlo, lo cual, para ser justos, es una estrategia que aplican a casi todo.
La protección del animal, que se basaba en el más absoluto silencio sobre su paradero, resultó ser una bendición para las arcas públicas. No hubo necesidad de instalar cámaras de vigilancia (que probablemente no funcionarían), ni de crear rutas turísticas señalizadas (que se perderían en la primera nevada), ni de contratar guías especializados (que pedirían un sueldo digno). 'El Blanco' era el perfecto activo turístico: existía, era famoso, pero no costaba un euro. Un modelo de gestión que muchos alcaldes de la provincia deberían estudiar.
El Legado: ¿Qué nos deja 'El Blanco'?
Ahora que 'El Blanco' ha estirado la pata (o lo que sea que estiren los corzos), Soria se enfrenta a un vacío existencial. ¿Quién nos recordará que somos la provincia de Bécquer y no solo la de los inviernos eternos y los pueblos vacíos? Fuentes no oficiales del Ayuntamiento (el bedel de la planta baja) sugieren que se podría erigir una estatua de 'El Blanco' en la Plaza Mayor, siempre y cuando no compita con la del Numantino, que ya tiene bastante con aguantar las palomas y los patinetes eléctricos.
La preocupación principal ahora es qué hacer con el 'turismo de avistamiento de corzo blanco invisible'. ¿Se reconvertirá en 'turismo de avistamiento de corzo blanco que ya no está'? La Asociación de Amigos del Corzo Leucístico de Soria (fundada ayer por la tarde) ha propuesto declarar el 19 de agosto como 'Día del Corzo Ausente', con una procesión silenciosa por los montes del Moncayo, donde cada participante llevará una zanahoria blanca en señal de luto. La iniciativa ha sido bien recibida, ya que no requiere inversión y distrae de los problemas reales.
El Futuro: ¿Un nuevo 'Blanco' o la cruda realidad?
Expertos en 'corzología' (una disciplina inventada para la ocasión) ya están debatiendo si es posible clonar a 'El Blanco' o, al menos, pintar de blanco a otro corzo para mantener la ilusión. La opción de pintar a un burro ha sido descartada por 'falta de pedigrí becqueriano' y por el riesgo de que el burro pida una plaza de funcionario.
Mientras tanto, la Junta de Castilla y León ha emitido un comunicado (que nadie ha leído) lamentando la pérdida y prometiendo estudiar la viabilidad de un 'Plan de Repoblación de Corzos de Colorines', para diversificar la oferta cromática de la fauna local. Lo que no se ha mencionado es la viabilidad de un plan para repoblar la provincia con personas, que parece ser un desafío aún mayor que encontrar otro corzo leucístico.
En fin, que se nos fue 'El Blanco'. Y con él, la excusa perfecta para no hablar de la despoblación, la falta de trenes o el precio de la gasolina. Descansa en paz, corzo. Soria te echará de menos... o al menos, echará de menos la idea de que existías.