
Queridos lectores de El Tintero Seco, la villa de Ágreda, esa joya soriana donde el tiempo parece haberse detenido (y a veces, incluso, haberse descompuesto un poco), nos vuelve a sorprender. No contentos con ser el epicentro de la convivencia de las tres culturas en vida, ahora se han propuesto serlo también en la muerte. Y no de cualquier manera, sino con un festival de diez días que, bajo el rimbombante título de 'La Muerte en las Tres Culturas', promete revivir leyendas, tradiciones y, por qué no decirlo, alguna que otra pesadilla.
La Oficina de Turismo, en un alarde de creatividad macabra, ha diseñado un programa que hará las delicias de los amantes del más allá y de los que simplemente buscan una excusa para no quedarse en casa viendo la tele. Pero no nos engañemos, esto no es un simple paseo por el cementerio. Esto es necroturismo de élite, con pedigrí histórico y un toque de misterio que ni el mismísimo Iker Jiménez podría igualar.
El 'Rompe, Rompe': ¿Tradición o Exorcismo del Aburrimiento?
El plato fuerte, la guinda del pastel fúnebre, llega la noche del 31 de octubre con la recuperación del 'Rompe, Rompe'. Uno se pregunta qué se rompe exactamente. ¿El hielo? ¿La monotonía? ¿Quizás la paciencia de los vecinos que intentan dormir? La noticia no lo aclara, pero la sola mención ya evoca imágenes de rituales ancestrales, quizás con algún cántico gregoriano o, en su defecto, con una charanga desafinada. Lo que sí sabemos es que el recorrido por los antiguos cementerios, con lectura de leyendas en la Cueva del Moro a cargo de Eva Sánchez, promete ser una experiencia inolvidable. Siempre y cuando, claro está, no olvides tu linterna. Porque, ¿qué sería de una visita teatralizada a la oscuridad sin el elemento más básico de la supervivencia moderna? Un detalle que demuestra la previsión de nuestros ediles: no vaya a ser que, entre tanta leyenda, alguien se tropiece con un antepasado.
De la Muerte al Museo y de Ahí a los Títeres
Pero la programación no se detiene en la noche de ánimas. ¡Ni mucho menos! Ágreda nos ofrece un maratón de diez días donde la muerte es el hilo conductor, pero con desvíos sorprendentes. Empezamos con visitas guiadas a ermitas y camposantos (para ir calentando motores, supongo), pasamos por las exposiciones permanentes Laborda-Lázaro, donde podremos contemplar 'El rostro del tiempo' (¿quizás el rostro de la muerte, convenientemente maquillado?). Y cuando uno piensa que ya lo ha visto todo, que el espíritu de la ultratumba ha sido suficientemente invocado, ¡zas! El lunes 2 de noviembre, después de una visita a la Iglesia de Nuestra Señora de Yanguas, el Teatro El Fuerte nos regala a los Titiriteros de Binéfar con 'Chorpatélicos'.
Sí, han leído bien. De los ritos funerarios de las tres culturas a un espectáculo poético-musical infantil. Es como pasar de un velatorio a una fiesta de cumpleaños con payasos, todo en la misma tarde. Una estrategia, sin duda, para recordarnos que la vida sigue, incluso después de diez días de inmersión en el más allá. O quizás es una forma sutil de decirnos que, después de tanto cementerio, necesitamos algo que nos devuelva la alegría, aunque sea a base de marionetas.
La Queimada y el Rollo: El Banquete Post-Mortem
Y para cerrar con broche de oro (o de ceniza, según se mire), la velada del 31 de octubre culminará con una queimada y la degustación del tradicional rollo de Todos los Santos. Porque, ¿qué mejor manera de honrar a los difuntos que con alcohol y dulces? Es la perfecta metáfora de la vida en Soria: un poco de misterio, un mucho de tradición y, al final, siempre hay algo rico para llevarse a la boca. Una combinación que, sin duda, hará que los espíritus de las tres culturas se sientan como en casa, o al menos, bien alimentados.
En definitiva, Ágreda nos demuestra una vez más que sabe cómo exprimir el jugo a su historia, incluso si ese jugo tiene un regusto a ultratumba. Diez días para viajar al pasado, para descubrir cómo se afrontaba la muerte y, de paso, para gastar un poco en linternas y rollos. Un planazo que, si no nos mata de aburrimiento, nos matará de la risa. O quizás, simplemente, nos dejará pensando en la inmortalidad del turismo rural.
Este artículo es una obra de ficción satírica y no debe tomarse como una representación literal de los hechos o intenciones de los organizadores del evento. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o una señal de que la realidad ya es bastante cómica por sí misma).