
¡Sorianos, sorianas! El Tintero Seco se complace (o se acongoja, según se mire) en informarles de una catástrofe sin precedentes que ha sacudido los cimientos de nuestra venerada tradición sanjuanera. No, no es la subida del pan ni un nuevo bache en la calle Real. Es algo mucho más profundo, más existencial: ¡ha faltado un novillo en Valonsadero!
El Drama del 'Once': Cuando la Docena se Queda Coja
La mañana del Desencajonamiento, que debería haber sido una oda a la plenitud taurina, se tornó en un lúgubre réquiem por la ausencia. Los miles de sanjuaneros, con sus cánticos y sus ganas de jolgorio, se encontraron con una escena desoladora: once erales en lugar de los doce sagrados. Once. ¿Se dan cuenta de la magnitud de la afrenta? Es como si a la docena de huevos le faltara uno, o a los apóstoles, o a los meses del año. Un auténtico descalabro numérico que ha dejado a la ciudad en un estado de perplejidad y, por qué no decirlo, de docenofobia aguda.
La noticia corrió como la pólvora, pero no la de los cohetes festivos, sino la de un rumor funesto. "¡Falta uno!", "¡Es el fin de los tiempos!", "¡Esto no pasaba ni en la posguerra!", se escuchaba entre los corrillos, mientras las caras largas rivalizaban con la longitud de las astas de los astados presentes. La ganadería Campo Bravo Alcarreño, de Brihuega (Guadalajara), ha sido señalada por los dedos inquisidores de la tradición, aunque la culpa, según fuentes cercanas a los cuernos, la tiene el destino o, más concretamente, un viaje fatal.
La Investigación del SEPRONA: ¿Un Caso para Sherlock Holmes Bovino?
Ante semejante ultraje a la aritmética festiva, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) ha tomado cartas en el asunto. Y no, no hablamos de una carta cualquiera, sino de un expediente que, según nuestras fuentes, ya ocupa tres archivadores y requiere de un equipo multidisciplinar de veterinarios forenses, psicólogos de ganado y, posiblemente, un médium para comunicarse con el espíritu del novillo ausente. Se investigan las "causas del fallecimiento", como si un novillo no pudiera simplemente tener un mal día, o una indigestión de alfalfa en el camino.
Desde El Tintero Seco nos preguntamos: ¿Es necesario movilizar a las fuerzas del orden por un eral que, con todo respeto, iba a acabar en la plaza? ¿No hay acaso robos de carteras, aparcamientos indebidos o discusiones por el último trozo de torrezno que requieran de la misma celeridad investigadora? Parece que la sacralidad del número doce en San Juan supera cualquier otra prioridad en nuestra querida Soria.
La Burocracia del Reemplazo: ¿Llegará el 'Novillo de Sustitución' a Tiempo?
Fuentes municipales, con la voz entrecortada, han prometido que la ganadería restituirá la docena. ¡Albricias! Un nuevo animal, un "novillo de repuesto", un "parche bovino" para tapar el agujero numérico. Pero, ¿cuándo? "Posiblemente mañana o en escasos días", dicen. ¿Escasos días? ¿Acaso no saben que la ansiedad sanjuanera no entiende de plazos administrativos? ¿Y si el nuevo novillo no es del mismo color? ¿Y si tiene una mancha diferente? ¿Y si su mirada no transmite la misma esencia sanjuanera que la del finado?
La logística de un reemplazo bovino no es baladí. Implica permisos, transportes, cuarentenas y, seguramente, una nueva reunión de la comisión de festejos para debatir si el nuevo ejemplar cumple con los estándares de "docenismo" exigidos por la tradición. Mientras tanto, los sanjuaneros seguirán contando, y cada "once" será un recordatorio doloroso de la imperfección de este mundo.
En fin, queridos lectores, desde El Tintero Seco seguiremos informando de este trascendental suceso. Esperemos que el próximo Desencajonamiento no nos sorprenda con un "diez" o, peor aún, con un "nueve". ¡Larga vida a la docena completa!
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o una triste verdad exagerada.