Almazán se prepara para la 'Vibración' de Simon & Garfunkel: ¿Aguantará el Convento o tendremos que llamar a Patrimonio?

jueves, jul. 9, 2026 | 3 minutos de lectura | Actualizado en jueves, jul. 9, 2026

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Almazán se prepara para la 'Vibración' de Simon & Garfunkel: ¿Aguantará el Convento o tendremos que llamar a Patrimonio?

Queridos lectores de El Tintero Seco, prepárense para una noticia que, según los organizadores, hará “vibrar” los cimientos de la cultura local. Y no hablamos de una metáfora poética, sino de una amenaza real para el patrimonio arquitectónico de Almazán. Este sábado, el venerable Convento de la Merced, testigo mudo de siglos de oración y silencio, se convertirá en el epicentro de una experiencia sonora que promete, literalmente, hacer temblar sus muros con los grandes éxitos de Simon & Garfunkel.

La Coral Polifónica de Almazán, en un alarde de audacia o quizás de desconocimiento de las leyes de la física y la acústica conventual, ha decidido que el mejor lugar para entonar “Cecilia” o “The Boxer” es un edificio que lleva en pie desde tiempos inmemoriales. Bajo la batuta de Marta López Condado, y con el refuerzo de tres “destacados músicos sorianos” (lo que en Soria significa, a menudo, “los únicos disponibles que saben tocar algo”), el piano de Rubén Romero Pascual, el bajo eléctrico de Ramón García de la Mata y la percusión de Kiko García de la Mata se disponen a desatar una tormenta de decibelios.

Nos preguntamos, con la mano en el corazón y la otra en la cartera de Patrimonio: ¿están los muros del Convento de la Merced preparados para la potencia lírica de “Scarborough Fair” amplificada por un bajo eléctrico? ¿Han consultado los organizadores con algún ingeniero estructural o, al menos, con los fantasmas de los antiguos mercedarios, que probablemente ya están preparando sus propias versiones espectrales de “The Sound of Silence” para protestar?

La organización, en un gesto de agradecimiento que no sabemos si es por la colaboración o por la valentía de los músicos, invita a vecinos y visitantes a asistir a este “evento en un espacio singular al aire libre”. Singular, sí. ¿Seguro? Eso está por ver. Por un módico precio de 5 euros, uno puede ser testigo de lo que podría ser un hito cultural o el inicio de una campaña de crowdfunding para restaurar las grietas post-concierto.

Desde El Tintero Seco, no podemos sino aplaudir la originalidad. ¿Quién necesita un auditorio moderno cuando se tiene un convento con siglos de historia y una acústica que, seguramente, no está diseñada para el rock-folk de los años 60? Quizás el próximo año, para seguir con la tradición de “vibraciones”, nos deleiten con un tributo a AC/DC en la ermita de San Saturio. La imaginación, y la audacia, no tienen límites en nuestra querida Soria.

Solo esperamos que, al finalizar la velada, lo único que “vibre” sea el espíritu de los asistentes y no la fachada del convento. Y que, por favor, alguien tenga a mano un kit de reparación de mampostería, por si acaso.

Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o no).

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