
Desde la redacción de El Tintero Seco, nos hemos puesto el casco y la mascarilla para informar sobre el inminente evento que amenaza con transformar, aunque sea por unas horas, el apacible municipio de Arenillas, en el sur de Soria, en una especie de metrópolis efímera. Hablamos, por supuesto, del Boina Fest, la duodécima edición de un festival que, según los cálculos más optimistas (o quizás más aterradores), multiplicará por treinta la población local. Sí, han leído bien: 1.200 almas para 40 habitantes. Que Dios nos pille confesados.
El Milagro de la Multiplicación (y la División de Baños)
Imaginen la escena: un pueblo que, en un día normal, podría ser el escenario perfecto para un documental sobre la quietud existencial, se verá de repente invadido por una horda de amantes de los ritmos balcánicos, el rock alternativo y, seguramente, la cerveza artesana. La organización, en un alarde de previsión digno de un general romano, ha habilitado zona de acampada y espacio para furgonetas. Nos preguntamos si también han previsto un aumento exponencial de las infraestructuras sanitarias. Porque, seamos sinceros, 1.200 personas con ganas de fiesta y 40 retretes (siendo generosos) es una ecuación que solo puede terminar en una crisis humanitaria de proporciones épicas. O en el nacimiento de una nueva especie de arbusto.
El festival, que se extenderá desde las 17:00 del sábado hasta las 5:00 de la madrugada del domingo, promete una experiencia ininterrumpida. Ininterrumpida, suponemos, como la cola del único bar o la búsqueda desesperada de un rincón discreto para aliviar la vejiga. Los Niños de los Ojos Rojos y Noiah serán los encargados de poner banda sonora a este experimento social, junto a talentos rurales como Miniño, Naked Eva y Non Gratta. Un aplauso para ellos, que seguro se sentirán como en casa… si su casa estuviera de repente atestada de desconocidos.
La Lucha Contra la Despoblación: ¿Un Espejismo a Ritmo de Ska?
El Boina Fest se vende como una herramienta para luchar contra la despoblación a través de la cultura. Una loable iniciativa, sin duda. Pero nos permitimos dudar de la efectividad de un festival de 12 horas para revertir un problema estructural. ¿Acaso los 1.200 asistentes se enamorarán perdidamente de Arenillas y decidirán quedarse a vivir, abandonando sus pisos en la ciudad y sus trabajos para dedicarse a la cría de ovejas y a la contemplación de las estrellas? Lo más probable es que, al amanecer del domingo, Arenillas vuelva a su población habitual, quizás con alguna que otra resaca y un montón de vasos de plástico como recuerdo de la noche de gloria.
La Macarronada de la Redención y Otros Avances Tecnológicos
Como guinda del pastel, el domingo se celebrará una “gran macarronada popular” patrocinada por la marca vallisoletana Helios. Porque, claro, si algo combate la despoblación de forma efectiva, es una buena ración de pasta. Quizás el secreto para repoblar la España vaciada no está en las políticas públicas, sino en los carbohidratos. Y para no perder detalle de esta odisea culinaria y musical, los asistentes dispondrán de la aplicación móvil Festiverso. Porque, ¿qué sería de un festival rural sin una app que te diga dónde está el escenario o, más importante, dónde está el baño menos concurrido?
El Verdadero Heroísmo: 40 Vecinos y 15.000 Solicitudes
No todo es jolgorio y aglomeración. Arenillas, en su día a día, sí que lucha contra la despoblación con iniciativas reales: siete viviendas de alquiler social, ocho nacimientos en la última década (¡el triple de la media provincial, ojo!) y una convocatoria para atraer una nueva familia que recibió 15.000 solicitudes. Quince mil. Esa cifra, queridos lectores, es la verdadera noticia. Es el grito silencioso de miles de personas buscando una oportunidad en la Soria profunda, mientras otros tantos llegan en masa para un fin de semana de juerga. Quizás el Boina Fest debería durar un año entero. O quizás Arenillas debería cobrar entrada a los que vienen y pagar a los que se quedan.
En fin, desde El Tintero Seco, solo nos queda desear suerte a los valientes 40 habitantes de Arenillas. Que la fuerza les acompañe, y que los decibelios no les impidan dormir. Y que no se queden sin papel higiénico.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o no.