
ÓLVEGA, Soria. – La apacible localidad de Ólvega, conocida hasta ahora por sus setas y su aire puro, ha sido escenario este pasado sábado de un evento que ha dejado a más de un feligrés con el rosario en la mano y al alcalde con la ceja arqueada. Bajo el auspicio del ya célebre (y misterioso) VI Festival Escenario Patrimonio de Castilla y León, la compañía Popy Vegas Teatro decidió que el lugar más idóneo para representar su obra ‘El circo de los monstruos’ era, ni más ni menos, que la venerable fachada de la iglesia local. Sí, han leído bien. Monstruos, gárgolas de atrezzo y un cañón de utilería, todo ello proyectado sobre la piedra centenaria donde generaciones de olvegueños han buscado consuelo y redención.
Un Telón de Fondo Divino para un Espectáculo... ¿Pecaminoso?
La escena era digna de un cuadro de Goya, pero con más luces moradas y naranjas. Mientras el sol se ponía, tiñendo el cielo de tonos que rivalizaban con la iluminación escénica, los vecinos, sentados en sillas de madera que parecían sacadas de la sacristía, observaban cómo un reloj de engranajes gigante y unas cortinas rojas de terciopelo transformaban la fachada de su iglesia en el proscenio de un espectáculo que, para algunos, rozaba lo blasfemo. “¿Monstruos en la casa del Señor? ¿Y con un cañón? ¡Esto no se veía desde la última procesión de Semana Santa que se torció!”, exclamaba una vecina, que prefiere mantener su anonimato por miedo a represalias culturales.
Fuentes cercanas al consistorio (léase: el camarero del bar de la plaza) aseguran que la elección del lugar fue “estrictamente artística” y que “pone en valor el patrimonio”. Sin embargo, el concepto de “poner en valor” parece haberse estirado tanto que ahora incluye la posibilidad de que un demonio de cartón piedra se proyecte sobre el campanario. ¿Será esta la nueva forma de atraer turismo? ¿Un “patrimonio del terror” para las noches de verano?
Los Monstruos: ¿Ficción o Reflejo de la Realidad Local?
La obra, según los entendidos (y el programa de mano), prometía una “cuidada propuesta visual” y una “caracterización detallada”. Y vaya si lo fue. Los personajes, con sus maquillajes y vestuarios de época, se movían entre las sombras de la iglesia, creando una atmósfera que, para los más jóvenes, era “guay” y para los más mayores, “un presagio”. Algunos incluso comentaban que los monstruos del escenario no eran tan diferentes de ciertos personajes que aparecen en las reuniones de la junta vecinal, aunque estos últimos suelen llevar corbata en lugar de cuernos.
El debate en el pueblo ahora no es si la obra fue buena o mala, sino si la iglesia ha sido “desacralizada” o “revalorizada”. Un dilema existencial que solo el Festival Escenario Patrimonio, en su infinita sabiduría, podría plantear. ¿Es el arte un espejo de la sociedad, o simplemente una excusa para montar un tinglado con luces de colores en cualquier sitio histórico que pille a mano?
Festival 'Escenario Patrimonio': ¿Poner en Valor o Poner en Vilo?
Este festival, que ya va por su sexta edición, tiene como noble objetivo “acercar las artes escénicas a diferentes rincones de la comunidad autónoma” y “fusionar el teatro, la música y la danza con el valor arquitectónico de los municipios participantes”. Una meta loable, sin duda, que en Ólvega se ha traducido en un circo de monstruos frente a la iglesia. Nos preguntamos qué será lo siguiente: ¿un ballet contemporáneo en la ermita de San Bartolomé? ¿Un concierto de heavy metal en el claustro de la Concatedral de Soria? Las posibilidades son infinitas, y el pánico de los conservadores, también.
Desde El Tintero Seco, aplaudimos la valentía de Ólvega por atreverse a ser el lienzo de esta vanguardia cultural. Aunque, quizás, la próxima vez, podrían considerar un espacio un poco menos… divino. O al menos, avisar a los parroquianos con antelación para que no confundan el espectáculo con la llegada del Apocalipsis.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o una señal de que la realidad ya es bastante cómica por sí misma.