
¡Ay, Soria, Soria! Tierra de sabinas, de micología y, por lo visto, de una sed insaciable de… diálogos. Pero no de esos diálogos que uno tiene en la barra del bar, discutiendo si el Numancia sube o baja, sino de los de la Lengua. Sí, con mayúsculas, como si la nuestra, la de andar por casa, estuviera en peligro de extinción. Y para salvaguardarla, ¿qué mejor que traer a un escritor que ha escrito más libros que días tiene el año? Antonio Pérez Henares, el hombre, la leyenda, el que no para de teclear, ha recalado en El Burgo de Osma para una nueva sesión de los 'Diálogos de la Lengua'. Y nosotros, desde 'El Tintero Seco', nos preguntamos: ¿es esto un diálogo o una exhibición de resistencia literaria?
La Prolífica Pluma que Desafía la Física
El Centro Cultural San Agustín, ese bastión de la cultura burgense, se preparó para acoger a Pérez Henares, un autor cuya bibliografía es tan extensa que uno sospecha que no solo escribe, sino que también ha inventado una máquina del tiempo para añadir horas al día. Más de cinco décadas de carrera, nos dicen. ¡Cinco décadas! En ese tiempo, la mayoría de los mortales apenas conseguimos pagar la hipoteca o recordar dónde dejamos las gafas. Pero él, no. Él ha estado pariendo novelas históricas, ensayos políticos, trilogías prehistóricas y hasta libros de viajes. ¿'España traicionada'? ¿'El juglar'? ¿'La tierra de Álvar Fáñez'? ¿'El Rey Pequeño'? ¿Y la trilogía prehistórica? ¿Y 'La mirada del lobo'? ¡Por Dios! Uno se agota solo de leer los títulos.
La pregunta es obvia: ¿quién tiene tiempo para leer todo eso? ¿Y en El Burgo de Osma, donde el tiempo se mide en la duración de la siesta o en lo que tardan en abrir la panadería, hay alguien que haya devorado la obra completa del maestro? Sospechamos que la mayoría de los asistentes, con todo el respeto, irán más por el aire acondicionado y la promesa de un evento cultural que por la urgencia de desentrañar los misterios del Paleolítico o las intrigas de Alfonso VI.
Diálogo o Monólogo Asistido: La Gran Incógnita
El formato, nos informan, es una entrevista. Jesús Bustamante, del Servicio de Promoción Cultural del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (un título que ya de por sí merece un ensayo), será el encargado de 'desgranar' la carrera del autor. Desgranar. Qué verbo tan apropiado para una trayectoria que parece un campo de cereales. Nos imaginamos a Bustamante con una lista de preguntas que, si no son más largas que la lista de la compra de un regimiento, poco les faltará. Y a Pérez Henares, con la paciencia de un santo, repasando cada hito, cada publicación, cada premio. ¿Habrá espacio para que el público, ese ente misterioso, haga alguna pregunta? ¿O será un monólogo asistido, donde el entrevistador es poco más que un atril humano?
Lo cierto es que estos 'Diálogos de la Lengua', organizados con la habitual diligencia por la Diputación de Soria y la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (¡que no falten sellos y firmas!), se enmarcan en los XXIX Cursos de Verano de la Universidad Santa Catalina. Veintinueve ediciones. Casi tres décadas de veranos culturales. Uno no puede evitar pensar en la cantidad de papel, tinta y café que se ha consumido en nombre de la lengua. Y mientras tanto, en muchos pueblos de la provincia, la gente sigue hablando en el dialecto de toda la vida, sin necesidad de diálogos ni de fundaciones, pero con la urgencia de que les arreglen la carretera o les pongan internet de verdad.
El Legado de la Palabra en la Soria Profunda
Así que, mientras Pérez Henares nos ilustra sobre 'Yo, que sí corrí delante de los grises' (una vivencia sin duda apasionante, aunque en Soria muchos corrieron más bien detrás de las ovejas o del autobús que se escapaba), o sobre 'La cruzada del perro' (¿será una metáfora de la lucha por encontrar un veterinario de guardia en agosto?), la Soria profunda seguirá a lo suyo. Admirando la tenacidad del escritor, sí, pero quizás más preocupada por la cosecha, por el precio del gasoil o por si el bar del pueblo abre los domingos.
Porque, al final, la lengua es para hablarla, para entenderse, para contar chistes y para pedir otra ronda. Y si para eso necesitamos un diálogo de la lengua, pues que sea breve y con un buen vino de la Ribera. Lo demás, con todo el respeto, es literatura.
Este artículo es una obra de ficción satírica de 'El Tintero Seco' y no debe tomarse como información veraz. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o una triste verdad).
Más información en próximas actualizaciones.