
Soria, la ciudad donde la tradición se vive con tal intensidad que casi se puede tocar... y a veces, te toca a ti. El pasado Lavalenguas, ese preludio festivo que nos prepara para los gloriosos Sanjuanes, ha vuelto a demostrar que en esta tierra no nos andamos con chiquitas. Y es que, si bien el evento fue calificado como el presanjuan más multitudinario de la historia reciente, los datos de la Cruz Roja sugieren que también fue el más… interactivo.
Un Éxito de Convocatoria... y de Urgencias
Mientras los organizadores se frotaban las manos por la impresionante afluencia de público al monte Valonsadero, los voluntarios de la Cruz Roja se frotaban las suyas con alcohol y desinfectante. La cifra es, cuanto menos, digna de enmarcar: 73 atenciones a usuarios que, por alguna u otra razón, decidieron que su experiencia en El Lavalenguas no estaría completa sin un breve paso por la enfermería de campaña. ¡Eso es compromiso con la fiesta!
De esos 73 valientes (o despistados, según se mire), 13 requirieron un traslado hospitalario, lo que demuestra que la adrenalina soriana no es apta para todos los públicos. Pero la joya de la corona, el broche de oro a una jornada inolvidable, fue la cornada profunda que envió a un participante directamente al quirófano de urgencia. Un auténtico souvenir que, sin duda, le recordará este Lavalenguas por el resto de sus días. Y, por supuesto, no podemos olvidar a los 21 heridos por contacto con los novillos. ¿Será que los astados también querían participar en la interacción social?
La Logística del Caos Controlado
Uno se pregunta qué tipo de planificación se requiere para un evento donde la probabilidad de un encuentro cercano con un animal de media tonelada es tan alta. ¿Se calcula el número de ambulancias por cada diez metros cuadrados de jolgorio? ¿Hay un ratio de enfermeros por cada 'valiente' con ganas de demostrar su arrojo? En Soria, parece que la respuesta es un rotundo sí. La infraestructura sanitaria de emergencia se ha convertido en una parte tan esencial de la fiesta como la bota de vino o el cántico espontáneo.
Es casi como si la Cruz Roja, con su despliegue de recursos y personal, fuera un actor más en esta gran obra de teatro al aire libre. Su presencia no es un plan de contingencia, sino una garantía de que la fiesta puede continuar, pase lo que pase. Y vaya si pasó.
¿Héroes o Parte del Atrezzo? El Dilema de la Cruz Roja Soriana
Desde 'El Tintero Seco' queremos mandar un saludo afectuoso y, sobre todo, una caja de analgésicos a los incansables voluntarios de Cruz Roja. Su labor es encomiable, casi heroica, al lidiar con las consecuencias de una tradición que, año tras año, parece empeñada en poner a prueba los límites de la resistencia humana y la capacidad del sistema sanitario. ¿Son héroes anónimos o simplemente una parte más del atrezzo festivo, cuya presencia legitima el riesgo inherente?
Quizás, en futuras ediciones, en lugar de un cartel de 'Salida de emergencia', podríamos poner uno que diga: 'Aquí, la Cruz Roja. ¡Pasen y vean su futura cicatriz!'.
Inversión en Experiencias... y en Sanidad Pública
Al final del día, lo que queda es la sensación de haber vivido una experiencia auténtica, de haber participado en algo grande, multitudinario y, para algunos, doloroso. Soria invierte en emociones fuertes, en tradiciones que forjan carácter... y en la sanidad pública que se encarga de remendar los pedazos. Porque, ¿qué sería de una fiesta sin su dosis de épica y sus correspondientes anécdotas de quirófano? En Soria, el Lavalenguas es mucho más que una suelta de novillos; es una masterclass intensiva sobre el arte de la resiliencia, tanto para los participantes como para los servicios de emergencia.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o quizás no tanto.