El Reactor Fantasma de Lubia: 50 Años de la Gran Explosión... de Papel

domingo, mar. 22, 2026 | 4 minutos de lectura | Actualizado en domingo, mar. 22, 2026

Comparte esta noticia, tu cuñado ya lo está haciendo:
El Reactor Fantasma de Lubia: 50 Años de la Gran Explosión... de Papel

En las polvorientas hemerotecas de 'El Tintero Seco', donde el tiempo se detiene y las noticias caducan con la misma lentitud que un expediente municipal, hemos desenterrado un hito que define a la perfección la idiosincrasia soriana: el Centro de Investigación Nuclear de Lubia. Un proyecto tan ambicioso como etéreo, tan debatido como inexistente, que cumple ahora medio siglo de su "no-inauguración".

La Gran Promesa (y la Gran Ausencia)

Corría el año 1976, y España, en plena efervescencia de la Transición, decidió que Soria necesitaba un empujón. ¿Y qué mejor que un centro de investigación nuclear? Con una inversión prevista de 4.500 millones de pesetas (la friolera de un piso entero en aquella época, ¡o quizás dos!), se prometía ciencia, progreso y, lo más importante, ¡gente! Sí, amigos, la solución a la despoblación soriana no era repoblar con personas, sino con científicos atómicos y sus probetas.

El proyecto, que dependía de la Junta de Energía Nuclear, era un modelo internacional: laboratorios, instalaciones experimentales y equipos científicos. Todo sobre el papel, claro. Porque, como bien sabemos en esta tierra de promesas incumplidas, el papel lo aguanta todo, incluso un reactor nuclear que nunca vio la luz. La burocracia, en su infinita sabiduría, aprobó un centro que, al parecer, solo existía en la cuarta dimensión, o quizás en la mente de algún funcionario con demasiada imaginación y poco apego a la realidad constructiva.

El Debate Atómico sin Átomos: Cuando Soria se Partió por la Mitad (por Nada)

Pero que no se construyera no significa que no existiera. ¡Al contrario! Su mera sombra provocó el mayor cataclismo social que Soria ha conocido. Un debate tan encarnizado que, según cuentan las crónicas de la época (y las abuelas del pueblo), superó en intensidad a las discusiones sobre si el torrezno se fríe con aceite de oliva o de girasol. La provincia se dividió entre los "nucleares sí" y los "nucleares no", como si de un referéndum sobre la existencia de la gravedad se tratara.

Los partidarios, liderados por figuras como el entonces alcalde Fidel Carazo, veían en el centro la panacea: inversión, conocimiento, y la posibilidad de que Soria dejara de ser el "patio trasero" de España para convertirse en el "laboratorio delantero". Los detractores, en cambio, veían la inminente fabricación de una bomba atómica en Lubia. Sí, una bomba. En Soria. La misma Soria donde el mayor estruendo suele ser el de un tractor o el de un turista que se cae al ver un paisaje demasiado bonito. La idea de que aquí se fabricaría un arma nuclear, sin siquiera tener una fábrica de tornillos decente, es una de esas joyas del absurdo que solo nuestra provincia puede generar.

Las manifestaciones fueron "brutales", "las mayores que he visto yo en Soria", recuerda una zaragozana que llegó por aquel entonces. Imaginen la escena: miles de sorianos, con pancartas y megáfonos, protestando contra una instalación que no era más que un plano enrollado en la mesa de un despacho en Madrid. Un ejercicio de activismo preventivo tan eficaz que, al final, el centro no se construyó. ¿Fue por la moratoria nuclear de los 80? ¿O por el miedo a que los sorianos, con su proverbial paciencia, acabaran construyendo la bomba ellos mismos, pero con patatas y chorizos?

Soria, el Multiverso y la Paradoja del "Casi"

Cincuenta años después, la pregunta sigue en el aire: ¿Cómo sería la Soria nuclear? ¿Tendríamos una universidad especializada en física cuántica, donde los estudiantes, en lugar de irse a Zaragoza, se quedarían a investigar la materia oscura del torrezno? ¿Seríamos un polo tecnológico, con startups que desarrollarían apps para predecir la caída de la hoja en otoño?

La realidad es que Soria es la provincia del "casi". Casi tuvimos un centro nuclear, casi tuvimos una vitrificadora, casi tenemos AVE, casi tenemos población. Somos los campeones mundiales del "hubiera sido". En el multiverso soriano, existen infinitas realidades donde todo lo que aquí se proyecta, allí se construye. Pero en esta, nuestra Soria, nos conformamos con el debate, la tensión y la memoria de lo que pudo ser y nunca fue. Y quizás, en el fondo, sea mejor así. Al menos, no tenemos que preocuparnos por un Chernóbil soriano, solo por la extinción de la especie humana por aburrimiento.

Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, o quizás, una triste verdad.

Más información en próximas actualizaciones.

© 2026 El Tintero Seco · Soria

Medio satírico de actualidad. Hecho en Soria con sátira y café · Contenido inspirado en hechos reales reinterpretados con humor · eltinteroseco@gmail.com