El Sentido del Viento: 25 Años de Arte, 40 Toneladas de Rocas y una Grúa con Poca Fe en la Ingeniería Soriana

domingo, oct. 11, 2026 | 4 minutos de lectura | Actualizado en domingo, oct. 11, 2026

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El Sentido del Viento: 25 Años de Arte, 40 Toneladas de Rocas y una Grúa con Poca Fe en la Ingeniería Soriana

En la redacción de El Tintero Seco, siempre hemos creído que el arte debe conmover, provocar y, si es posible, romper algo. Y parece que en la Sierra del Madero, allá por el 98, se tomaron esta máxima al pie de la letra. Celebramos los 25 años de una obra que no solo desafió la gravedad, sino también la paciencia de los operarios de grúas y, probablemente, el presupuesto de la época: «El Sentido del Viento».

La Odisea de las 40 Toneladas: Cuando el Arte Pesó Demasiado

Corría el año 1998, y mientras el mundo se preparaba para el efecto 2000, en Ólvega se gestaba una hazaña que haría palidecer a cualquier pirámide egipcia. La empresa Sinae, tras sembrar la sierra de molinos de viento (que eso sí que tiene sentido, y euros), decidió que faltaba algo. ¿Un mirador? ¿Un banco? ¡No! Una escultura de 40 toneladas de oligisto, un mineral local que, según la artista María Jesús Costa, «pesa más que cualquier roca». Claro, porque si vas a mover piedras, que sean las más pesadas del lugar. Es la lógica soriana.

La misión: trasladar dos bloques gigantes de la Mina Petra hasta la cima de la Sierra del Madero. Para ello, se contrató a Transportes y Excavaciones Hnos. Bonilla, de Olvega. Imaginamos la conversación:

  • “¿Podéis subir dos rocas de 40 toneladas a la cima?”
  • “Hombre, con una grúa grande, sí.”
  • “Pues tráete dos, por si acaso.”

Y así fue. Pero, como en toda buena epopeya, el destino tenía un giro argumental. A mitad de recorrido, una de las grúas dijo «hasta aquí hemos llegado». Literalmente, se fastidió. No sabemos si fue por el peso, por la altitud, o porque el viento de la sierra le susurró que aquello era una locura. Hubo que buscar otra grúa, de urgencia, para no dejar a la pobre roca varada como un cetáceo en la ladera. Una muestra más de la improvisación planificada que tanto nos caracteriza.

El Arte de la Integración: ¿Dónde Está la Escultura?

Una vez las rocas en su sitio, y con la noche casi encima (gracias a la grúa rebelde), se montaron cinco elementos de hierro que, según la autora, «permitían moverlas y terminar de ensamblarlas en la propia cima». Una especie de puzle gigante en condiciones extremas. El resultado, «El Sentido del Viento», una obra que, según Costa, busca «integrarse en el entorno y no convertirse en un elemento extraño». Y vaya si lo consiguió.

Tanto se ha integrado que, 25 años después, uno podría pasar por allí y pensar que son simplemente… rocas. Rocas muy grandes, eso sí, con unas piezas de hierro oxidándose elegantemente. La naturaleza, con su sabiduría infinita, ha continuado la obra, añadiendo pátina, musgo y, seguramente, alguna que otra cagarruta de cabra montesa. Es el arte interactivo en su máxima expresión: el viento la golpea, el agua la moja, y el tiempo la transforma en una reliquia geológica con pretensiones artísticas.

Un Legado para el Futuro: El Vértice de la Paciencia

Hoy, la escultura es un punto de descanso y un mirador privilegiado. Desde allí, los olvegueños contemplan su Moncayo, Noviercas y, en días despejados, hasta los Pirineos. Y cada verano, se tumban a ver las Lágrimas de San Lorenzo, probablemente preguntándose si alguna de esas estrellas fugaces podría haber ayudado a subir las rocas sin tanto drama.

«El Sentido del Viento» no solo es una obra de arte, es un monumento a la tenacidad soriana, a la capacidad de mover lo inamovible (aunque sea con grúas que se rompen) y a la noble tradición de hacer las cosas a lo grande, aunque el resultado final sea tan sutil que casi se confunda con el paisaje. Un paisaje que, por cierto, ya estaba bastante bien antes de que le pusieran 40 toneladas de arte encima.

Este artículo es una obra de ficción satírica y no debe tomarse como una representación literal de los hechos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o pura ironía.

Más información en próximas actualizaciones.

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