
Desde la redacción de El Tintero Seco, hemos tenido que reforzar nuestras existencias de tila y valeriana para intentar digerir el panorama electoral que se nos presenta en Castilla y León. Veintiocho partidos, sí, han leído bien: ¡veintiocho! compiten por los 82 escaños de las Cortes. Esto, amigos lectores, significa que, si la lógica matemática no nos falla, hay más formaciones que ideas originales, y en algunos de nuestros pueblos sorianos, casi más candidatos que habitantes empadronados. La famosa Torre de Babel se nos queda corta; esto es más bien un laberinto de espejos donde cada uno se ve a sí mismo como el único salvador.
El Gran Circo de las Promesas Infinitas y el 'Copy-Paste' Político
El Partido Popular, con su candidato Alfonso Fernández Mañueco al frente, nos ha obsequiado con un programa de 1.000 propuestas. Mil. Esto nos lleva a dos conclusiones: o bien en esta comunidad no se ha hecho absolutamente nada en décadas y todo está por construir, o bien el señor Mañueco planea convertir Castilla y León en la Atlántida del bienestar, superando a la economía china y a la educación finlandesa en una sola legislatura. Su eslogan de 'Modernidad, protección y futuro' nos retrotrae a aquel 'quitar la boina' de Herrera, que, visto lo visto, debió de ser una boina de amianto, porque sigue ahí, bien puesta. Lo más moderno, parece, es reciclar ideas: la gratuidad de matrículas universitarias, propuesta socialista rechazada dos veces, ahora es bandera popular. Un aplauso a la gestión de patentes en la política regional.
La Despoblación, ese Tema tan "Estructural" (y tan Intocable)
Ah, la despoblación. El mantra. El comodín. El problema 'estructural' por excelencia. Todos los candidatos, sin excepción, han llenado sus discursos con la palabra, pero las soluciones, esas sí que están despobladas. Se habla de financiación 'ad hoc', de bajar a las NUT 3 (que suena a tuerca oxidada, pero es muy importante en Europa, que es la que paga), y de corregir desigualdades. Pero, ¿alguien ha visto una propuesta concreta que no sea un refrito de las últimas tres décadas? En El Tintero Seco sospechamos que la estrategia es esperar a que se marche el último habitante para poder declarar que el problema se ha resuelto por agotamiento. Quizá, con 28 partidos, cada uno podría llevarse un votante a su sede y así repoblar el hemiciclo, que es lo que realmente importa.
Del "Derecho a Quedarse" al "Derecho a No Leerse el Programa"
El PSOE, en la difícil sombra de la oposición, ha tenido a Carlos Martínez Mínguez reivindicando el "derecho a quedarse". Un derecho loable, sin duda, pero que, a la vista de los programas electorales, podría mutar en el "derecho a quedarse en casa sin leerse el programa". El suyo, por cierto, fue un misterio hasta el último momento, lo que nos hace pensar que quizás lo estaban escribiendo en un pergamino con tinta invisible. Mientras tanto, Vox, en su línea habitual, nos ha recordado que no somos libres. Menos mal que están ellos para liberarnos de los sindicatos, las políticas verdes y, presumiblemente, de la obligación de leer programas electorales.
Soria ¡Ya! y Otros Fenómenos Paranormales de la Democracia
Y luego está Soria ¡Ya!, el 'top' de la participación, que ha prometido recoger la "voz de la gente". Tanta voz ha recogido que su programa debe ser ya más extenso que la Enciclopedia Británica. Nos imaginamos a sus redactores con lupas, intentando descifrar cada suspiro y cada queja para convertirla en una propuesta electoral. Y no podemos olvidar a los 'hackers' del sistema: Escaños en Blanco, que postulan dejar escaños vacíos (la máxima eficiencia para una provincia con pocos votantes, ¿no?). O el Partido Demócrata Social Jubilados Europeos, que, en una comunidad tan envejecida, tienen el nicho de mercado más asegurado que el pan en la panadería. En Soria, al menos, somos campeones olímpicos del reto demográfico, aunque sea en la categoría de 'despoblación avanzada'.
En fin, queridos lectores, la fiesta electoral ha sido tan nutrida que uno no sabe si ha asistido a un mitin o a una subasta de promesas. Lo único claro es que, gane quien gane, la boina seguirá siendo de amianto y la despoblación, ese problema tan 'estructural', seguirá esperando su turno. O quizá, simplemente, esté esperando a que todos los partidos se pongan de acuerdo en quién es el último en apagar la luz.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o una triste verdad.
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