
Aquí, en Soria, donde el cierzo sopla más fuerte que las promesas electorales y las infraestructuras se construyen con la misma prisa que se olvidan, nos ha llegado una nueva propuesta para nuestro querido, y a menudo desolado, Aeroparque Tecnológico Industrial (ATI) de Garray. La coalición Podemos - Alianza Verde, con su cabeza de lista Mario Calonge al frente, ha desvelado su visión para este mastodonte de hormigón que, según ellos, ha costado “cientos de millones de euros” para albergar la friolera de “20 vuelos al año” y, por supuesto, la siempre útil base de helicópteros del Sacyl. ¡Qué derroche de actividad!
La idea es tan audaz como un soriano en bañador en enero: convertir el ATI en un centro de drones de uso civil y un espacio dedicado a la memoria histórica. Sí, han leído bien. Drones y memoria. Es como mezclar la última tecnología de Silicon Valley con un álbum de fotos de la abuela. Pero en Soria, ya se sabe, somos pioneros en la fusión de lo improbable.
El Futuro Zumbador de Soria: ¿Drones para Todos?
Calonge nos promete un futuro donde el ATI será el epicentro del entrenamiento, estudio, investigación y manejo de drones. La Formación Profesional de grado superior en aeronaves pilotadas de forma remota, másteres en ingeniería mecánica o aeroespacial… ¡Casi podemos ver a nuestros jóvenes sorianos, con sus boinas y sus drones, surcando los cielos de la provincia! La idea es que “cualquier persona de la provincia pueda aprender a volar estos dispositivos de forma segura y guiada cerca de su casa”.
Imaginen la escena: el abuelo Anastasio, después de una vida labrando la tierra con mula, ahora pilotando un dron para revisar sus campos de cereal. La tía Paca, en lugar de enviar un WhatsApp, mandando un dron con las croquetas recién hechas a casa de la sobrina. O los chavales, en vez de jugar a la pelota en la plaza, organizando carreras de drones entre los restos de Numancia. El cielo de Soria, antes solo surcado por buitres y alguna avioneta despistada, se llenará de un zumbido constante, una sinfonía de progreso y, esperemos, de no demasiados accidentes con las antenas de televisión.
La promesa es clara: “empleo sostenible, más educación y más tecnología”. Y nosotros, desde El Tintero Seco, nos preguntamos: ¿Será esta la solución definitiva para que Soria despegue, o acabaremos con un ejército de drones sin piloto y un puñado de ingenieros aeroespaciales que solo saben arreglar tostadoras?
Memoria Histórica: De Guernica a Garray, un Vuelo Inesperado
El segundo pilar de esta propuesta es, si cabe, aún más… peculiar. Un Museo y Centro de Memoria Histórica sobre la aviación en la Guerra Civil. Y aquí viene lo bueno: la formación morada nos recuerda que “desde este aeródromo despegaron los aviones alemanes e italianos que arrasaron Guernica”.
¡Vaya! Justo cuando pensábamos que Garray solo servía para que los políticos se hicieran fotos y los helicópteros de emergencia repostaran, resulta que tiene un pasado tan oscuro como un día de niebla en la sierra. La ironía es deliciosa: enseñar a volar drones de última generación en el mismo lugar donde, hace casi un siglo, despegaban los aparatos que sembraron el terror. ¿Habrá visitas guiadas donde se pueda pilotar un dron virtual sobre una recreación de Guernica? ¿O un simulador de vuelo donde se experimente la sensación de despegar para una misión… histórica?
Calonge lamenta que a veces parezca que “aquí no hubo guerra civil”. Y tiene razón. Aquí, en Soria, a veces parece que no hubo ni siglo XX, ni XXI, ni a veces ni agua corriente en algunos pueblos. Pero ahora, gracias a Podemos, Garray será un faro de la memoria, un recordatorio constante de que, incluso en la provincia más olvidada, la historia siempre encuentra un hueco para recordarnos su peso.
El Fracaso Actual: ¿Quién Paga la Fiesta?
La crítica al “fracaso absoluto” de la gestión actual es el pan de cada día. “Cientos de millones de euros de dinero público” enterrados, y la pregunta del millón: “¿Qué soriano o soriana tiene un avión en casa para usar allí?”. Una pregunta retórica, claro, porque la respuesta es obvia: ninguno, a menos que cuente el avión de papel que mi sobrino hizo en el colegio.
La propuesta exige que la Junta de Castilla y León asuma la competencia de gestión. Porque, claro, si algo no funciona, la solución es que lo gestione otro. Es la ley no escrita de la política autonómica: si el pastel es apetitoso, me lo quedo yo; si es un marrón, que lo gestione la administración de al lado. Y así, entre drones que zumban y recuerdos que pesan, Soria sigue buscando su lugar en el mapa, o al menos, un uso digno para sus aeropuertos fantasma.
Este artículo es una obra de sátira y humor, y no debe tomarse como información veraz. Las opiniones aquí vertidas son pura invención de la redacción de 'El Tintero Seco'.