
Soria, la provincia donde el 5G es todavía una leyenda urbana y el ADSL un lujo asiático, ha sido testigo de un acto de rendición sin precedentes por parte de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural. En un movimiento que algunos califican de “valiente reconocimiento de la realidad” y otros de “claudicación ante el siglo XXI”, la Junta ha decidido que el precinto digital de caza, esa quimera tecnológica que prometía modernizar el monte, pase a ser… voluntario.
La Gran Retirada Digital: Cuando el 'Click' Fue Demasiado
La noticia, que ha corrido como la pólvora (analógica, por supuesto) por los grupos de WhatsApp de los pueblos sorianos, confirma lo que muchos ya sospechaban: el cazador de Soria, ese ser místico que domina el arte de la espera y el camuflaje, no está para tonterías de aplicaciones y códigos QR. “¿Precinto digital? ¿Y qué hago si se me acaba la batería en el monte? ¿O si no hay cobertura? ¿Llamo a la Guardia Civil con una paloma mensajera?”, declaraba un veterano cazador de Almazán, que prefiere mantener el anonimato para no ser tildado de “tecnófobo” por sus nietos.
La Consejería, con el consejero Joaquín Antonio Pino a la cabeza, ha justificado esta marcha atrás como una medida para “reducir la burocracia y sortear los inconvenientes de la brecha digital en el medio rural”. Traducido al lenguaje de 'El Tintero Seco', esto significa que han asumido que es más fácil enseñar a un jabalí a bailar sevillanas que a un cazador soriano a usar una app en medio de la espesura. La brecha digital, en Soria, no es una brecha; es un cañón del Colorado.
Ojos Biónicos para el Monte Soriano: La Solución al Problema que No Sabíamos que Teníamos
Pero no todo son malas noticias para los amantes de la pólvora y la adrenalina. En un giro digno de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto, la Junta ha autorizado el uso de visores térmicos nocturnos para la caza mayor. Sí, han leído bien. Mientras se rinde ante la complejidad de un precinto digital, se dota a los cazadores de tecnología que hasta hace poco era exclusiva de operaciones militares de élite. La lógica, como siempre, brilla por su ausencia en los despachos autonómicos.
Según el consejero Pino, esta medida atiende a una “demanda histórica del colectivo” y busca “primar la seguridad de las personas por encima de todo”. Nos imaginamos ya a los jabalíes, ciervos y tejones, esos reservorios andantes de tuberculosis bovina y peste porcina africana, huyendo despavoridos no solo del disparo, sino del haz infrarrojo que les anuncia su destino. La seguridad vial, por supuesto, también se verá beneficiada. Porque, ¿qué hay más seguro que un cazador con visión nocturna de última generación en un camino rural a las tres de la mañana?
El Dilema de la Fauna Salvaje y la Burocracia Salvaje
La reunión con los representantes de ASAJA, Alianza UPA-COAG y UCCL, donde se analizaron “con preocupación” el impacto de la elevada población de especies silvestres en la propagación de enfermedades ganaderas, ha sido clave. Parece que la solución a la tuberculosis bovina no pasa por más veterinarios o mejores controles sanitarios, sino por dar a los cazadores herramientas dignas de un depredador del futuro… que luego rellenarán un papelito a mano. La ironía se sirve fría en Soria.
Mientras tanto, la enfermedad de Newcastle en el sector avícola sigue su curso, con un “seguimiento diario” y la insistencia en la vacunación. Porque claro, las gallinas sí que tienen que estar al día con sus vacunas, pero los cazadores, pobrecitos, no les pidamos que usen un móvil. Cada uno con su brecha digital, o su brecha de sentido común, según se mire.
En 'El Tintero Seco' aplaudimos esta audaz estrategia de la Junta: un pie en el pasado más analógico y otro en el futuro más tecnológico. Una combinación explosiva que, sin duda, mantendrá a Soria a la vanguardia… de la paradoja.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o no).