
Desde la redacción de El Tintero Seco, donde nuestra mayor preocupación tecnológica suele ser si el fax aún funciona o si el becario ha conseguido que el ordenador de la redacción arranque sin la patada reglamentaria, hemos recibido con una mezcla de asombro y perplejidad la última encíclica de Su Santidad León XIV. Bajo el rimbombante título de Magnifica Humanitas, el Sumo Pontífice ha decidido meterse de lleno en el espinoso debate de la Inteligencia Artificial. Y claro, uno, desde la meseta soriana, no puede evitar preguntarse: ¿Significa esto que el Excel 97 del Ayuntamiento, ese que gestiona las subvenciones para el cultivo de la trufa, por fin va a actualizarse solo? ¿O que el cajero automático de mi pueblo, que de vez en cuando aún escupe billetes de 500 pesetas, va a empezar a discernir entre un jubilado y un bot?
La Dignidad Humana vs. la Cola del INEM Digital
León XIV, con una lucidez que ya quisiéramos para nuestros ediles, reivindica la dignidad humana frente al avance desbocado de la tecnología. Y aquí, en Soria, la dignidad humana se pone a prueba cada vez que intentamos pedir cita previa por internet para cualquier trámite administrativo. ¿Es digno que un ciudadano de bien tenga que luchar contra una interfaz diseñada por un becario en prácticas, con un captcha que ni Alan Turing descifraría, solo para renovar el DNI? ¿O que la "inteligencia" de la máquina decida que su horario de atención es de 3 a 4 de la madrugada? La encíclica habla de "quién controla la innovación". Aquí, la innovación la controla el que tiene mejor cobertura 4G en el monte, o el nieto que sabe usar el móvil para pedir cita al médico.
El Poder Transnacional de las Plataformas... ¿o el del Bar de la Esquina?
El Papa advierte sobre el poder "privado, transnacional y difícil de controlar" de las grandes plataformas tecnológicas. En Soria, el poder transnacional más palpable es el de la multinacional que decide cerrar la única fábrica del pueblo, o el de la cadena de supermercados que pone los precios. Las "grandes plataformas" aquí son, con suerte, la página de Facebook del pueblo donde se anuncian las fiestas, o el grupo de WhatsApp de los vecinos donde se debate si el panadero ha subido el precio de la barra. ¿Influencia en el acceso a la información? Aquí la información llega por el boca a boca en la plaza, y la visibilidad de contenidos depende de si tu cuñado te lo ha reenviado por Telegram.
Educación Digital: ¿Pensamiento Crítico o Saber Reiniciar el Router?
La Magnifica Humanitas dedica especial atención a la educación, reclamando una alianza entre familias, escuela y poderes públicos para formar en pensamiento crítico, privacidad y bienestar digital. ¡Qué gran idea! Mientras tanto, en nuestros colegios rurales, la "educación digital" a menudo se reduce a enseñar a los niños a reiniciar el router cuando se va la conexión, o a distinguir un email de un timo nigeriano. Y el pensamiento crítico... bueno, eso ya lo ejercitamos cada vez que leemos las noticias de la capital y nos preguntamos si viven en el mismo planeta.
El Papa insiste en que "no todo lo técnicamente posible es humanamente deseable". Y tiene razón. ¿Es deseable que una IA pueda escribir un soneto perfecto si luego no es capaz de encontrar un fontanero en Vinuesa un domingo por la tarde? ¿O que un algoritmo decida el futuro de un pueblo basándose en datos de hace diez años, sin tener en cuenta el olor a leña quemada o el canto de los pájaros? La encíclica es una llamada a la responsabilidad. Y aquí, en Soria, la responsabilidad es no dejar el grifo abierto, no tirar basura en el campo y, si puedes, ayudar al vecino a subir la leña. Quizás la IA debería aprender de eso antes de intentar dominarnos.
En definitiva, mientras el Vaticano se rompe la cabeza con los dilemas éticos de la Inteligencia Artificial, en Soria seguiremos lidiando con la inteligencia natural (a veces, artificialmente escasa) de nuestros sistemas y la eterna pregunta: ¿Cuándo llegará la fibra óptica a mi casa para poder ver Netflix sin que se pixelice en los momentos clave?
Este artículo es una obra de ficción satírica de El Tintero Seco y no debe tomarse como una noticia real. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o una triste verdad.