
Soria, la ciudad donde el fútbol es más que un deporte, es una filosofía de vida, y a veces, una escuela de metafísica. El CD Numancia, nuestro querido club rojillo, ha vuelto a sorprendernos con un fichaje estelar, no en el campo, sino en los despachos. Presentamos a Sergio Gaya, el nuevo gerente, cuya principal credencial parece ser una cualidad tan etérea como valiosa en los tiempos que corren: una conciencia absolutamente tranquila.
Proveniente del Tudelano, un club que recientemente ha saltado a la fama por las hazañas de su expropietario, Ramón Lázaro (detenido por presunta compra de partidos y blanqueo de capitales, poca cosa), el señor Gaya ha aterrizado en Los Pajaritos con una declaración que ya es un clásico: “Tengo la conciencia muy tranquila”. Y no solo la suya, sino la de “el resto de mis compañeros”. ¡Qué alivio! Parece que el Tudelano era un oasis de serenidad en medio de un torbellino judicial. Uno casi se imagina a los empleados meditando en la oficina mientras Lázaro, ajeno a tanta paz interior, se dedicaba a sus menesteres.
El presidente numantino, Patricio de Pedro, ha corroborado esta tranquilidad, asegurando que “nos hemos informado de todo” y que el nombre de Gaya “no aparece en ningún expediente”. Es decir, que no está en la lista de los que ya han sido pillados. Una garantía que, en el fútbol moderno, es casi como un certificado de santidad. De Pedro añadió, con una sonrisa que imaginamos tan amplia como la estepa soriana, que los contactos con Gaya comenzaron en Arabia Saudí. ¡Ah, Arabia Saudí! La cuna de la transparencia y el lugar ideal para cerrar acuerdos futbolísticos lejos del mundanal ruido y, sobre todo, de los juzgados locales.
La noticia de la detención de Lázaro, según el presidente, “saltó la tarde en la que cerramos todo”. ¡Qué casualidad! Justo a tiempo para que la firma no se viera empañada por detalles mundanos. Es como si el destino quisiera poner a prueba la inquebrantable fe del Numancia en la inocencia de sus nuevos ejecutivos. O quizás, simplemente, el destino tiene un sentido del humor muy peculiar.
Gaya, por su parte, ha expresado una “ilusión tremenda” por unirse a un club que es un “gigante dormido”. Y aquí es donde la sátira se encuentra con la realidad. ¿Un gigante dormido o un gigante en coma inducido por la falta de resultados y la gestión errática? Su objetivo es “indagar en todas las áreas” para ver cómo hacer crecer la entidad. Esperemos que sus indagaciones sean más fructíferas que las de ciertos detectives privados y que no descubra que el gigante, además de dormido, tiene deudas hasta en la panadería de la esquina.
En El Tintero Seco, aplaudimos esta nueva era de la gestión deportiva, donde la conciencia tranquila es el activo más valioso, por encima de los títulos, los goles o incluso la legalidad. Quizás el Numancia esté sentando las bases para una nueva disciplina olímpica: el “desmarque de responsabilidades”, donde Gaya podría ser nuestro primer medallista de oro. ¡Qué tiempos tan emocionantes nos esperan en Soria!
Este artículo es una obra de ficción satírica y no debe tomarse como información veraz. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o una triste verdad).