Oteruelos: La Capital del Silencio Incomunicado, o cómo llamar al 112 es un deporte de riesgo extremo

viernes, jul. 10, 2026 | 4 minutos de lectura | Actualizado en viernes, jul. 10, 2026

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Oteruelos: La Capital del Silencio Incomunicado, o cómo llamar al 112 es un deporte de riesgo extremo

Desde la redacción de El Tintero Seco, nos complace (o más bien, nos descompone) presentarles la última joya de la corona burocrática soriana: el caso de Oteruelos. Un lugar donde la 'España Vaciada' ha decidido instalar su cuartel general justo a las puertas de la capital, y donde la tecnología 4G es tan escurridiza como la verdad en campaña electoral.

El Gran Dilema: ¿4G o Señales de Humo?

Imaginen la escena: 43 almas, según el INE (que, por cierto, sí tiene cobertura para contar), residen en Oteruelos, un barrio que, administrativamente, es Soria capital. Pero en la práctica, es un agujero negro de la comunicación. Aquí, llamar al 112 en caso de incendio, infarto o apocalipsis zombie es una aventura digna de Indiana Jones, con más probabilidades de éxito si se envía una paloma mensajera o se grita a pleno pulmón en dirección a la ciudad.

Y no es que lo digamos nosotros, que somos unos malpensados. ¡Qué va! La propia Junta de Castilla y León, en un alarde de sinceridad (o de despiste), ha reconocido el problema. Y para rematar la faena, un informe de la Consejería de Movilidad, Transformación Digital e Inteligencia Artificial (¡ojo al nombre!) confirmó que, sí, hay 4G de dos grandes compañías, pero con unos niveles de señal tan débiles que harían llorar a un módem de los años 90. Es decir, tenemos la tecnología, pero es como tener un Ferrari sin gasolina: muy bonito, pero no te lleva a ninguna parte, y menos a urgencias.

El Baile de la Patata Caliente Burocrática: ¿Quién es el responsable?

Después de más de diez años de súplicas vecinales (¡una década, señores, una década!), ha entrado en escena el Procurador del Común. Y aquí viene lo bueno. En lugar de señalar al Ayuntamiento de Soria, que con sus más de 41.000 habitantes debería ser un adalid de la autosuficiencia, el Procurador ha decidido que la patata caliente la coja la Diputación Provincial.

¿Por qué? Porque, según la ley, las Diputaciones están para ayudar a los pueblos pequeños, esos que no llegan a los 20.000 habitantes y que, pobrecitos, no tienen ni para un técnico de telecomunicaciones. Soria capital, obviamente, supera ese umbral. Pero el Procurador, con una lógica que desafía la gravedad administrativa, argumenta que Oteruelos, aunque parte de Soria, es un «pueblo pequeño y aislado» dentro de un municipio grande. Es decir, que la ley debe leerse con gafas de aumento y un microscopio para ver la realidad de cada núcleo, no solo el tamaño global del municipio.

Es como decir que un rascacielos no necesita ascensor porque el pueblo de al lado tiene solo dos plantas. Una genialidad interpretativa que nos deja boquiabiertos.

Precedentes y Precedentes... ¿Para qué?

Para reforzar su argumento, el Procurador recuerda que la Diputación ya ha actuado antes en situaciones similares, instalando infraestructura en otras cinco "zonas negras" de la provincia. «Si ya lo hicieron allí, ¿por qué no aquí?», parece preguntar. Una pregunta pertinente, si no fuera porque en el laberinto administrativo soriano, cada caso es un universo paralelo con sus propias leyes de la física.

La Gran Resolución: Una Petición, No una Orden (¡Faltaría más!)

Y para culminar esta epopeya de la incomunicación, la resolución del Procurador es un ejemplo de prudencia extrema. No exige. No ordena. Solo «pide que se valore la oportunidad de promover las actuaciones necesarias». Es decir, un cordial «¿podrían, por favor, considerar la posibilidad de pensar en una solución si les viene bien y no tienen nada mejor que hacer en los próximos dos meses?».

Mientras tanto, los 43 vecinos de Oteruelos seguirán esperando. Esperando poder llamar al 112. Esperando que el 4G decida aparecer. Esperando que la burocracia, algún día, baje de su torre de marfil y se conecte con la realidad. Quizás, para entonces, ya hayan inventado la telepatía o el envío de mensajes por ondas cerebrales. Y seguramente, también tendrá problemas de cobertura en Oteruelos.

Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o pura desgracia.

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