
ALMAZÁN, Soria. El Palacio de los Hurtado de Mendoza, joya arquitectónica y, al parecer, entusiasta del parkour extremo, ha vuelto a deleitarnos con un nuevo número de su ya célebre espectáculo de desprendimientos nocturnos. La función, que tuvo lugar el pasado domingo a eso de las 21:30 horas, se saldó con el desplome de parte de la cubierta y varias columnas laterales, confirmando que el edificio tiene un calendario de demolición propio, ajeno a cualquier agenda municipal o autonómica.
El Palacio, un artista de la performance
Según fuentes cercanas al propio palacio (léase, el alcalde Jesús Cedazo, quien ya parece tener un abono VIP para estas tragedias), el incidente ocurrió "en la misma zona y fachada que ya se vio afectada anteriormente". Esto, queridos lectores, no es un fallo, es una declaración de intenciones. El palacio no se desmorona al azar; tiene sus rincones favoritos, sus ángulos predilectos para la caída. Es un artista de la performance, un Banksy de la ruina, que prefiere trabajar bajo el manto de la noche para añadir misterio a su obra.
El regidor adnamantino, con la paciencia de un santo y la resignación de quien ya ha visto demasiado, declaraba a la prensa local que "no se ve muy bien, pero es parte de la cubierta, y columna laterales, se ha caído misma zona, misma fachada". Una descripción que evoca la imagen de un forense examinando los restos de un crimen que ya se ha cometido varias veces. ¿Quizás el Ayuntamiento debería instalar focos permanentes y cámaras de alta definición? Así, al menos, tendríamos imágenes nítidas de la próxima entrega.
La burocracia, al rescate... mañana
Tras el "evento", el Ayuntamiento, con la celeridad que le permite el horario nocturno y la costumbre, movilizó a los equipos correspondientes e informó a las autoridades autonómicas. "Se ha avisado a técnicos y a Patrimonio y a la delegada de la Junta", afirmó el alcalde, añadiendo la frase mágica que todo soriano conoce y ama: "mañana a primera hora se evaluarán los daños".
Ah, el mañana. El mañana es la tierra prometida de la administración, el lugar donde los problemas se resuelven, o al menos, se miran con luz natural. Nos preguntamos si, tras el primer derrumbe, el segundo, y ahora este, la evaluación consistirá en contar los escombros o en determinar si el palacio tiene algún tipo de seguro a todo riesgo con franquicia por desprendimiento espontáneo.
El alcalde, con un tono que ya roza la profecía autocumplida, volvió a exigir celeridad: "Nos cansamos de decir que hay que actuar rápido, esto es algo muy probable que pasase". Y vaya si pasó. Parece que el palacio se toma las advertencias como un reto personal.
Un BIC en caída libre (literalmente)
Este nuevo episodio se suma al "grave desprendimiento" de principios de mes, donde dos plantas enteras decidieron independizarse del resto del inmueble del siglo XV. Un edificio que, recordemos, ostenta la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1991. Es decir, es un bien de interés cultural que está demostrando un interés particular en no seguir siendo un bien. Quizás su interés es convertirse en un "Bien de Interés Escombral".
La carretera CL-116A, cortada desde el primer derrumbe, sigue siendo un testimonio mudo de la fragilidad del conjunto. Los vecinos de Almazán ya no saben si van a trabajar o a una excavación arqueológica en vivo. La urgencia de medidas de consolidación es tan evidente que hasta las piedras del palacio parecen gritarla al caer.
En 'El Tintero Seco', solo podemos aplaudir la constancia del Palacio de los Hurtado de Mendoza en su empeño por desaparecer dignamente, pieza a pieza, mientras las instituciones lo observan con la misma mezcla de asombro y parálisis que un espectador de un truco de magia mal ejecutado.
Este artículo es una obra de sátira y ficción. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o pura ironía.