
En un movimiento audaz para combatir la precariedad, San Esteban de Gormaz lanza una oferta de empleo que promete estabilidad a largo plazo… de 90 días, con posibilidad de prórroga.
En un giro inesperado que ha dejado boquiabiertos a los economistas más prestigiosos del mundo (o al menos a los del bar de la plaza), la pintoresca localidad de San Esteban de Gormaz, joya de la Ribera del Duero soriana, ha decidido dar un golpe sobre la mesa en el mercado laboral. Con una audacia digna de un funambulista sin red, han lanzado una oferta de empleo que promete cambiar para siempre la percepción de la estabilidad… a muy, muy corto plazo.
Desde el pasado domingo, 1 de febrero, el servicio público de empleo ha activado una convocatoria que, según fuentes cercanas al chismorreo local, es la envidia de las grandes capitales europeas. Se busca un peón de la industria de la alimentación, bebidas y tabaco. Sí, han leído bien. Un peón. Pero no un peón cualquiera, ¡oh, no! Este es un peón con visión de futuro. Un futuro que, por el momento, se extiende gloriosamente durante noventa días.
La noticia ha corrido como la pólvora entre los corrillos de Soria, donde la gente ya se pregunta si esta es la nueva fórmula para la felicidad laboral. “Tres meses de contrato, ¡y con posibilidad de prórroga!”, exclamaba un vecino, con los ojos brillantes de emoción, como si le hubieran prometido la luna y un par de estrellas de regalo. La posibilidad de prórroga, ese dulce néctar de la incertidumbre, es el broche de oro a esta propuesta que redefine el concepto de “compromiso a largo plazo”.
Pero las bondades de esta oferta no terminan ahí. La empresa contratante, cuya identidad se mantiene en un misterioso anonimato digno de una novela de espías (aunque el correo electrónico esté a la vista de todos), ha pensado en la conciliación familiar. ¡Y de qué manera! La jornada laboral será intensiva, de 07:00 a 15:00 horas. Esto significa que el afortunado candidato tendrá toda la tarde libre para… ¿buscar otro empleo? ¿Disfrutar de la vida rural? ¿O quizás prepararse mentalmente para la prórroga o la siguiente aventura laboral de tres meses?
“Es una oportunidad única para aquellos que buscan compaginar la vida laboral con otras actividades vespertinas en la provincia”, reza el comunicado, con una ironía involuntaria que haría sonrojar al mismísimo Oscar Wilde. Imaginen: ocho horas de trabajo intenso para luego tener la tarde libre para meditar sobre la fugacidad del tiempo y la naturaleza efímera de los contratos laborales en la España vaciada.
Los requisitos, como no podía ser de otra forma para un puesto de esta envergadura, son rigurosos. Se exige “experiencia previa en la ocupación”. Es decir, no vale cualquier peón. Debe ser un peón con pedigrí, un peón que haya sudado la camiseta en otras industrias alimentarias, bebidas o tabaco. La Oficina Virtual de Empleo de Castilla y León, ese faro de la burocracia moderna, se encargará de cribar a los candidatos, asegurándose de que solo los más experimentados en la precariedad laboral accedan a esta joya de oportunidad.
Además, se valorará contar con “formación relacionada con el puesto”. Porque, claro, para ser peón en la industria de la alimentación, no basta con saber distinguir una patata de un tomate; hay que tener un máster en la “Filosofía del Contrato Temporal y sus Implicaciones Existenciales”.
Así que, si usted es un valiente, un aventurero del mercado laboral, y reside en la provincia de Soria o sus alrededores, no lo dude. Envíe su currículum vitae a la dirección facilitada. Quién sabe, quizás usted sea el elegido para esta epopeya de tres meses. Una epopeya que, sin duda, quedará grabada en los anales de la historia laboral de San Esteban de Gormaz como el momento en que la estabilidad se midió en trimestres.
Este contenido es una sátira y no debe tomarse como información veraz.