
En la redacción de El Tintero Seco, siempre estamos al tanto de las últimas tendencias que prometen transformar nuestra querida provincia. Y si hay algo que nos ha hecho levantar una ceja más que de costumbre, es la noticia de que el campo castellano y leonés, y por extensión el soriano (o eso esperamos), está abrazando la revolución robótica. ¡Qué tiempos! De los tractores que se calaban en el peor momento, pasamos a los que se conducen solos. ¿Será esto el progreso o la excusa perfecta para que nadie se manche las botas?
El Gran Foro de Palencia: Donde el Futuro se Cocina (Lejos de Soria)
Nos llega la información de que el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, ha inaugurado en Palencia el Foro Nacional “Aplicaciones de la Robótica en la Agricultura”. Una cita de referencia, dicen. Y no lo dudamos. Con ponentes del CSIC, la Politécnica de Madrid y el Instituto Tecnológico de Aragón, aquello debe ser un hervidero de mentes brillantes. Hablan de 5G, Internet de las Cosas y sensórica inteligente para la agricultura de precisión. Todo muy futurista, muy de película de ciencia ficción, pero uno no puede evitar preguntarse: ¿cuántos de nuestros agricultores de Almazán o de San Esteban de Gormaz estaban en primera fila tomando apuntes?
Porque, seamos sinceros, la imagen que nos viene a la cabeza es la de un robot cosechando trigo en un campo soriano, mientras el agricultor, con su boina y su móvil de última generación, le da instrucciones desde el bar del pueblo. O peor aún, desde su casa, viendo la tele. La eficiencia y la sostenibilidad, nos aseguran, alcanzarán niveles nunca vistos. Pero, ¿a qué precio? ¿El de la desaparición del factor humano, ese que sabe cuándo el cielo va a llover solo con mirar las nubes?
Millones de Euros y Acrónimos: La Receta del Progreso
La Junta de Castilla y León no escatima en gastos. Desde 2017, 7,6 millones de euros en el programa Centr@tec, asesorando a más de 1.000 empresas y llegando a 10.000 profesionales. Y otros 18 millones en subvenciones para I+D+i al sector agroalimentario. Cifras mareantes, sin duda. Y ahora, Centr@tec4, con tres millones más, enfocado en digitalización y sostenibilidad, especialmente en el entorno rural. El 42% de las acciones en el rural, el 30% en agroalimentario. Todo muy bien calculado, muy estadístico.
Pero, ¿dónde se materializan estos millones en Soria? ¿Cuántos tractores autónomos están ya arando nuestras tierras? ¿Cuántos sensores inteligentes están midiendo la humedad en los campos de lentejas de La Mora? La noticia nos habla de un “Protocolo Palencia 2030” que impulsa proyectos por 36 millones para convertir a Palencia en referente del sector. Plataformas logísticas, polígonos empresariales, incubadoras... Todo suena a progreso, a futuro, a riqueza. Pero, ¿y Soria? ¿Nos tocará esperar a que los robots de Palencia se reproduzcan y migren hacia el este?
El Agricultor 2.0: ¿Programador o Espectador?
La visión de una agricultura de precisión, con robots móviles y maquinaria equipada con inteligencia artificial, es fascinante. Carmen Paniagua Muro, Constantino Valero Ubierna, Adrián Salazar Gómez, Ángela Ribeiro... todos ellos expertos de renombre que nos prometen un futuro donde la tecnología hará el trabajo duro. Pero, ¿qué pasará con la sabiduría acumulada de generaciones de agricultores? ¿Se convertirá el labrador en un mero supervisor de pantallas, un programador de algoritmos, o directamente en un desempleado ilustrado?
Desde El Tintero Seco, no podemos evitar sentir una mezcla de admiración y escepticismo. Admiración por el ingenio humano, y escepticismo por la capacidad de la administración para que estos avances lleguen de forma equitativa a todos los rincones de nuestra provincia. Porque una cosa es hablar de robótica en un foro con aire acondicionado en Palencia, y otra muy distinta es ver cómo un tractor autónomo sortea las irregularidades de un camino rural soriano, o cómo un sensor inteligente detecta una plaga en un campo de girasoles sin que el agricultor de toda la vida ya lo haya visto a ojo.
Quizás, al final, la revolución robótica en el campo soriano se traduzca en que nuestros jóvenes, en lugar de emigrar a la ciudad, se queden aquí... pero para trabajar en el soporte técnico de los robots. O para enseñarles a los tractores autónomos a no confundir un rebaño de ovejas con un campo de patatas. El futuro es incierto, pero una cosa es segura: en El Tintero Seco estaremos aquí para contarlo, con o sin robots.
Este artículo es una obra de sátira y humor, y no debe tomarse como información veraz. Las opiniones expresadas son ficticias y buscan provocar la reflexión con una sonrisa.