
La noticia ha caído en Soria como un chaparrón de verano en pleno noviembre: inesperada, un poco molesta y con la sensación de que, al final, no va a cambiar mucho el paisaje. Pedro Sánchez, en un alarde de estrategia digno de un ajedrecista con prisa, ha disuelto las Cortes y nos ha convocado a las urnas el próximo 29 de noviembre. En 'El Tintero Seco' hemos desplegado a nuestros mejores (y únicos) corresponsales para captar el pulso de la provincia ante semejante terremoto político. Spoiler: el pulso sigue siendo el de siempre, tirando a lento, como el tráfico en la Plaza Mayor un martes por la tarde.
El Anuncio Inesperado (o Quizás No Tanto)
Desde Moncloa, el presidente ha justificado su decisión con una retahíla de argumentos que, para el soriano medio, suenan a chino mandarín con acento de Bruselas. Que si el país necesita seguir avanzando, que si la coyuntura internacional, que si las élites, que si un Congreso muy bronco... En Soria, la única bronca que nos preocupa es la del bar de la esquina cuando el Real Madrid pierde, y las élites, aquí, son las que controlan el precio de la morcilla y el torrezno. ¿Boicot autonómico y municipal? Aquí el único boicot que sufrimos es el de la despoblación y la falta de infraestructuras, que parece ser una política de estado más que un sabotaje local.
Sánchez ha invocado la necesidad de una “amplia mayoría progresista para doblegar a las élites”. Nos preguntamos: ¿qué élites? ¿Las que deciden si el tren llega o no a Soria? ¿Las que prometen autovías que tardan décadas en construirse? Si hay que doblegar a esas, ¡que nos digan dónde firmar! Pero, claro, con dos diputados nacionales en juego, la capacidad de Soria para doblegar algo más allá de una servilleta en la barra del bar es, cuanto menos, limitada.
Soria y la Gran Batalla por los Dos Escaños (o el Gran Bostezo)
La noticia original nos recuerda que Soria elegirá a dos de los 350 diputados nacionales. Dos. Un número que, en la balanza del poder, pesa menos que un puñado de migas de pan. Sin embargo, para los partidos locales, estos dos escaños son el Santo Grial, la joya de la corona, el motivo por el que se desgañitarán en mítines donde la asistencia será inversamente proporcional a la calidad del catering.
El presidente ha apelado a la movilización social por la crisis de la vivienda. En Soria, la crisis de la vivienda es que hay más casas vacías que gente dispuesta a ocuparlas, o que el precio de un piso en el centro es el mismo que el de una plaza de garaje en Madrid. ¿Movilización? Aquí nos movilizamos para ir a por setas o para ver el fútbol, no para decidir si España se suma a una “ola derechista que involuciona” o si sigue siendo un “baluarte de apertura y justicia social”. Para muchos, Soria ya es un baluarte, sí, pero de la paciencia y la resignación.
Sánchez ha definido a España como un “referente mundial de paz, feminismo y prosperidad”. En Soria, la paz es el silencio de sus calles por la tarde, el feminismo es la lucha diaria de las mujeres por mantener a flote pueblos enteros, y la prosperidad es que el panadero de toda la vida siga abriendo cada mañana. Quizás nuestras definiciones son más modestas, pero también más tangibles.
¿Qué Significa Esto para el Soriano de a Pie (que ya está un poco cansado de andar)?
Para el soriano de a pie, esta nueva convocatoria electoral significa, principalmente, tres cosas:
- Más papeletas en el buzón: Que acabarán, con suerte, en el contenedor azul.
- Más promesas vacías: Que se sumarán a las ya acumuladas de legislaturas pasadas.
- Más días de puente: Si el 29 de noviembre cae en un día estratégico, al menos servirá para algo.
Las encuestas, que sitúan a la derecha por encima de los 200 diputados, son para nosotros como el parte meteorológico: una predicción que puede cambiar en cualquier momento y que, al final, no nos libra de la lluvia. Lo único seguro es que el 29 de noviembre, Soria volverá a demostrar su civismo acudiendo a las urnas, aunque sea con la misma ilusión que se va al dentista. Porque aquí, en Soria, somos así: cumplidores, pero con un punto de escepticismo que ni el mejor discurso de Moncloa puede doblegar.
Este artículo es una obra de ficción satírica de 'El Tintero Seco' y no debe tomarse como información veraz. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o una triste verdad).