
En las redacciones de El Tintero Seco, la noticia de que una geógrafa humana, la eminente Mercedes Molina, ha vuelto a recordarnos que la gente se va de Soria porque no le damos motivos para quedarse, ha provocado una mezcla de asombro, admiración y un ligero ataque de déjà vu. ¿Treinta años, dicen? ¡Pero si parece que fue ayer cuando nos prometieron el AVE a Madrid en una hora y cuarto!
El Oráculo de la Despoblación (y sus 30 años de "Novedades")
La catedrática Mercedes Molina Ibáñez, con un currículum que haría palidecer a una enciclopedia, lleva tres décadas desentrañando el misterio de por qué los pueblos se vacían. Y, ¡oh, sorpresa!, su conclusión sigue siendo la misma: detrás de las cifras hay personas. Una revelación que, para el soriano medio, es tan obvia como que en invierno hace frío y en verano, calor (si es que llega). Lo más fascinante es que, según ella misma, al principio la "ridiculizaban" por hablar de despoblación o, peor aún, por sus "setitas". Hoy, esas "setitas" son el nuevo oro de Soria, y la despoblación, el tema estrella de cada tertulia política. Parece que la paciencia es la madre de la ciencia... y del marketing rural.
El Tren Rápido: ¿La Solución o el Siguiente Eslogan?
Entre las "razones" que la profesora Molina propone para que la gente regrese, destaca una que resuena en Soria con la fuerza de un eco milenario: un tren rápido. "Que tú cojas un tren y en una hora y pico te plantaras en Soria", dice. ¡Una hora y pico! La idea es tan revolucionaria que en El Tintero Seco ya estamos preparando la edición especial con la noticia: "Soria, conectada con el siglo XXI... ¡en 2050!". Llevamos décadas soñando con ese tren, y cada nuevo estudio nos lo recuerda como si fuera una idea fresca, recién salida del horno. Mientras tanto, nuestros trenes actuales, con su encanto vintage, nos ofrecen un viaje contemplativo ideal para escribir novelas o meditar sobre la fugacidad de la vida.
"Razones para Volver": El Gran Enigma Soriano
La geógrafa insiste en que hay que ofrecer "razones" para volver. Pero, ¿cuáles son esas razones en Soria? ¿La promesa de un nuevo semáforo? ¿El festival de la croqueta? ¿La oportunidad de ser el único joven en 20 kilómetros a la redonda y, por tanto, el más popular? Molina habla de sanidad, educación, vivienda, transporte, empleo... "Todos tenemos derecho a todo", resume. Una frase que, en Soria, suena a utopía poética recitada en un pueblo donde el consultorio médico abre dos horas a la semana y el autobús pasa una vez al día (si no es festivo).
También critica el "extractivismo" y aboga por generar valor donde se producen los recursos. Esto significa que, en lugar de que nuestras patatas viajen a Madrid para ser procesadas y vendidas, deberíamos tener aquí nuestras propias fábricas de patatas fritas. Una idea brillante, sin duda, que choca con la realidad de que, a veces, ni siquiera tenemos suficientes manos para recoger las patatas, y mucho menos para freírlas a escala industrial.
La "Crisis de Territorio" vs. el "Vacío Existencial"
Molina rechaza la expresión "España vaciada", prefiriendo "crisis de territorio". Una distinción semántica que, para los que vivimos aquí, es como discutir si el vaso está medio vacío o medio lleno cuando lo que realmente importa es que no hay agua. La crisis, según ella, es "consecuencia de la falta de inversión y de oportunidades". ¡Ajá! El misterio resuelto. Parece que el problema no es que la gente no quiera vivir en Soria, sino que Soria no quiere que la gente viva en Soria... o al menos, no invierte lo suficiente para que sea una opción atractiva.
Y mientras tanto, la profesora Molina, con la tenacidad de un roble soriano, promete seguir luchando. "Mientras me funcione mi cerebro, mi cabeza y no pierda la fuerza que tengo, voy a seguir luchando", afirma. Una declaración que nos llena de esperanza... y de la certeza de que, dentro de otros 30 años, seguiremos leyendo sus lúcidos análisis sobre por qué Soria sigue buscando razones para no vaciarse del todo. Quizás para entonces, el tren rápido ya haya llegado... o al menos, haya un prototipo en el Museo de los Proyectos Olvidados.
Este artículo es una obra de ficción satírica de El Tintero Seco y no debe tomarse como una fuente de información veraz, a menos que su sentido del humor esté a la altura de la realidad soriana.