
La Diputación de Soria, en un alarde de eficiencia, anuncia que casi 700.000 euros garantizarán agua potable en 19 pueblos, un hito que promete revolucionar la higiene bucal local… en algún momento.
¡Atención, vecinos de Soria! Preparen sus vasos, porque la Diputación de Soria ha logrado un hito que pasará a los anales de la historia provincial: ¡casi 700.000 euros para que 19 de nuestros pueblos más olvidados tengan, por fin, agua potable! Sí, han leído bien. En pleno siglo XXI, la llegada del agua sin sabor a óxido o a fertilizante se celebra como la llegada del hombre a la Luna. ¡Qué tiempos!
Tras años de arduas negociaciones con los elementos y una burocracia que haría palidecer al Imperio Romano, la institución provincial ha resuelto la “segunda convocatoria” de su aclamado Plan de Actuaciones en Acuíferos Contaminados. Un nombre que, por sí solo, ya nos da una idea de la calidad del líquido elemento que fluía por nuestras tuberías hasta ahora. Once nuevas actuaciones se suman a las ocho ya aprobadas, sumando un total de 19 localidades que, con suerte, no tendrán que hervir el agua para el café.
La Junta de Gobierno Local, presidida por el incansable José Antonio de Miguel Nieto, dio el visto bueno a esta proeza de la ingeniería y la administración. De los casi 700.000 euros movilizados, la Diputación, con su habitual generosidad, asume el 77% del coste. El 23% restante, claro, recae sobre los Ayuntamientos beneficiarios, que seguramente ya tenían ese dinero apartado para fiestas patronales o para repintar el banco de la plaza. ¡Prioridades, señores, prioridades!
Entre los afortunados de esta segunda tanda, encontramos joyas como Cerbón, que recibirá una desnitrificadora (¡adiós, nitratos, no os echaremos de menos!) con una inversión de 48.000 euros. O Cihuela, que no solo tendrá desnitrificadora, sino también descalcificadora. ¡Un lujo asiático para el paladar soriano! En Fuentelmonge, se adecuará el depósito, y la agrupación de Renieblas-Fuensaúco se hará con un equipo de ósmosis inversa. Porque, ¿quién necesita agua del grifo cuando puedes tener agua de laboratorio?
Pero la palma se la lleva el municipio de San Esteban de Gormaz, que aglutina cinco de los proyectos aprobados. Aldea de San Esteban, Pedraja de San Esteban, Torremocha de Ayllón y Velilla de San Esteban recibirán sus propias plantas potabilizadoras. En Olmillos, también de San Esteban, se adecuará un nuevo pozo. Se ve que en San Esteban de Gormaz el agua era especialmente… interesante.
Sin embargo, no todo es alegría y agua cristalina en esta epopeya hídrica. Algunas localidades, con la esperanza de beber sin miedo, vieron sus sueños ahogados en la burocracia. Medinaceli, Navaleno, Ólvega, Vozmediano y Carrascosa de la Sierra fueron desestimadas. ¿El motivo? Sus obras “no se ajustaban a las bases reguladoras de esta convocatoria específica”. ¡Claro! Porque cuando tienes un problema de salud pública, lo importante es el papeleo, no la salud. Es como pedir una ambulancia y que te la denieguen porque tu herida no cumple con el código de colores del formulario.
Y para rematar la faena, el Ayuntamiento de Cañamaque, en un acto de rebeldía o quizás de pura desesperación, ha renunciado a la tramitación de la subvención. ¿Quizás ya se han acostumbrado al sabor a tierra? ¿O prefieren esperar a la tercera convocatoria, que seguramente se resolverá en 2030?
Este segundo plan, que ha salido adelante gracias a los “remanentes del primero” (una frase que evoca imágenes de un fontanero buscando piezas en un cajón viejo), cierra el ciclo de convocatorias de 2025. Sí, estamos en 2026, pero la administración tiene sus propios calendarios, más flexibles que el espacio-tiempo. Así que, brindemos con lo que tengamos a mano, porque en Soria, el futuro del agua potable es, por fin, casi una realidad. ¡Salud!
Aviso: Este contenido es una sátira y no debe tomarse como información literal.