
¡Atención, sorianos! Agárrense los pocos sesos que les queden, porque algo insólito está ocurriendo en nuestra apacible provincia: se está celebrando un congreso sobre la necesidad de… ¡pensar! Sí, han leído bien. En Soria, la tierra donde la reflexión profunda suele limitarse a decidir si hoy toca torreznos o migas, un grupo de valientes intelectuales ha osado plantear la pregunta del millón: ¿Por qué tenemos usted y yo que pensar?
La Gran Pregunta que Nadie se Hacía (Hasta Ahora)
El director del Centro Internacional Antonio Machado, un tal José Ángel González Sainz, ha llegado a Soria con la osadía de sugerir que nos estamos volviendo un poco… cortitos. Según él, y algún psiquiatra que le sigue el rollo, la gente ya no quiere pensar, no quiere reflexionar y, lo que es peor, ¡no quiere resolver! Prefieren que les den las cosas masticaditas, envueltas en papel de regalo y, si es posible, con un lazo de mentira bien gorda. En El Tintero Seco, esto nos ha pillado por sorpresa. Creíamos que la pereza mental era un derecho adquirido, casi una tradición ancestral, como la trashumancia o quejarse del frío.
El señor González Sainz lamenta que el "discurso del poder se ha vuelto muy simple". ¿Simple? ¡Si en Soria llevamos décadas perfeccionando el arte de la elocuencia vacía! Nuestros políticos son maestros zen de la frase hecha, del "trabajaremos por y para" y del "Soria es el futuro" sin especificar qué futuro ni para quién. ¿Acaso espera que, de repente, se pongan a citar a Kant en los plenos municipales? ¡Por favor, que no nos quiten la magia de la incomprensión!
La Inteligencia Artificial: ¿Nuestra Salvación o Nuestro Fin?
Y aquí viene lo bueno: la culpa, en parte, la tiene la Inteligencia Artificial. Resulta que estamos delegando nuestro criterio en máquinas. En Soria, esto no es nuevo. Llevamos años delegando nuestro criterio en el algoritmo de Google Maps para no perdernos en la calle El Collado, o en la aplicación del tiempo para saber si llevar paraguas (siempre sí). Ahora, nos dicen que la IA está pensando por nosotros. ¿Y qué? Si la IA es capaz de decidir qué serie ver en Netflix, ¿no será también capaz de gestionar el presupuesto municipal o de encontrarle un uso al antiguo Banco de España? Quizá la IA sea la solución a la despoblación: si nadie piensa, nadie se da cuenta de que no hay nadie.
El congreso este, que mira hacia Julián Sanz del Río y la Institución Libre de Enseñanza, busca "proyectar todas aquellas ideas" de regeneración. ¡Regeneración! En Soria, la única regeneración que conocemos es la del césped de Los Pajaritos después de un partido de barro. ¿Amor a la verdad? ¿Amor a la razón? Suena a eslogan de campaña electoral que se olvida al día siguiente. Aquí, el amor se profesa a la buena mesa y a la tranquilidad, no a la tortura de la lógica.
El Peligro de Pensar Demasiado
El ensayista habla de un "mundo hipócrita que ama desmesuradamente la mentira y la retórica". ¡Qué exageración! En Soria, amamos la paz, la siesta y, ocasionalmente, una buena tertulia en el bar donde se arregla el mundo sin necesidad de pensar demasiado. La verdad, a veces, es incómoda. Y la razón, francamente, puede ser agotadora. ¿Para qué complicarse la vida con matices y complejidades cuando un buen titular de WhatsApp te lo resume todo en tres emojis?
La Institución Libre de Enseñanza abogaba por un "pensamiento liberal y laico". En Soria, somos más de pensamiento… libre, en el sentido de que cada uno piensa lo que le da la gana, y laico, en el sentido de que la mayoría de las veces, no pensamos en nada trascendente más allá de la próxima fiesta patronal.
Así que, mientras estos ilustres pensadores se devanan los sesos en Soria sobre la necesidad de pensar, el resto de los sorianos seguiremos en lo nuestro: disfrutando de la vida, delegando las decisiones importantes en el destino (o en la IA, si es más barata) y preguntándonos, con una sonrisa pícara, si el congreso incluye torreznos en el coffee break. Porque, al final, ¿para qué pensar si se puede vivir tan ricamente sin hacerlo?
Este artículo es una obra de ficción satírica de 'El Tintero Seco' y no debe tomarse en serio. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o una triste verdad.