
Desde la redacción de El Tintero Seco, observamos con una mezcla de fascinación y terror cómo Soria se encamina, a paso firme y con la lentitud que caracteriza a nuestras carreteras, hacia el 12 de agosto. No es el eclipse solar total lo que nos quita el sueño, sino la pregunta que flota en el aire como un buitre sobre un conejo atropellado: ¿Cuánta gente va a venir?
La Gran Incógnita: ¿Decenas de miles o el Armagedón Turístico?
Las previsiones, esas herramientas tan fiables como el horóscopo de la tía Pura, hablan de "decenas o incluso cientos de miles de personas". Cientos de miles. En Soria. Una provincia donde, si te encuentras a más de tres personas en un mismo kilómetro cuadrado, ya es un evento social. El margen de error, nos dicen, es "amplio". Tan amplio como la paciencia de un soriano atrapado en un atasco en la N-122.
Nuestras reservas turísticas están al 100%. Esto, que en cualquier otro lugar sería motivo de celebración, aquí suena a la calma antes de la tormenta perfecta. Coincide con el puente de agosto, con el regreso de los sorianos que, por alguna razón, decidieron irse, y ahora, con la horda de "cazadores de eclipses". Muchos ya tienen alojamiento, otros vendrán en autocaravana (¿dónde las aparcarán, en el salón de la Diputación?), y algunos, los más valientes o los más ingenuos, buscarán un "improvisado". Imaginamos tiendas de campaña en la Plaza Mayor, hamacas en el Duero y caravanas bloqueando el acceso a la panadería.
La Red Viaria Soriana: Un Laberinto de un Solo Sentido hacia el Caos
Con 10.306 kilómetros cuadrados y una red viaria donde abundan las carreteras de un solo carril por sentido (o de ningún carril, si nos ponemos puristas), la planificación se convierte en una broma de mal gusto. La DGT, en un alarde de optimismo, trabaja en un "dispositivo especial". Esto, para el soriano medio, significa más conos, más guardias civiles con cara de pocos amigos y, probablemente, más desvíos que te llevan a un pueblo donde solo vive el cura y la cabra.
Se esperan restricciones para vehículos pesados, itinerarios alternativos (¿alternativos a qué, a la inexistencia de vías rápidas?) y una "intensa campaña de información". Suponemos que la información será: "¡Corred, insensatos!"
Servicios Esenciales: ¿Agua, Pan y Cobertura Móvil para la Horda?
El Sol desaparecerá durante unos minutos, pero la odisea durará mucho más. Hay que comer, beber, repostar (¿hay gasolineras suficientes para un éxodo bíblico?), y, lo más importante, utilizar el teléfono móvil. La cobertura en Soria ya es un misterio digno de Iker Jiménez en un día normal. Con cientos de miles de personas intentando subir su selfie con el eclipse, prevemos una vuelta a la Edad de Piedra de las comunicaciones. Mandaremos mensajes con palomas mensajeras, si es que no se las comen los turistas hambrientos.
La asistencia sanitaria es otro punto clave. ¿Estamos preparados para una avalancha de insolaciones por mirar al sol sin gafas adecuadas, o de esguinces por tropezar en el campo buscando el "punto perfecto"?
La Solución Oficial: Seis Puntos y la Fe en el Sentido Común
La Junta de Castilla y León ha habilitado seis puntos oficiales. Seis. En una provincia del tamaño de Bélgica. Es como poner seis paraguas en un diluvio universal y esperar que nadie se moje. El territorio soriano es demasiado amplio para pensar que el público se concentrará. El campo no tiene puertas, ni vallas, ni, a menudo, ni siquiera un camino asfaltado. La responsabilidad, nos dicen, recae en los visitantes. Es decir, "arreglaos como podáis, que nosotros ya hemos puesto los conos".
El Gran Éxodo Post-Eclipse: ¿Quién Sobrevivirá a la Salida?
Si la llegada será escalonada, la salida se prevé como una estampida de ñus. Y para colmo, después del eclipse, vienen las Perseidas. Es decir, que la gente se quedará a mirar estrellas fugaces, prolongando la agonía del tráfico y el colapso de los servicios. Soria, la provincia tranquila, la joya escondida, se convertirá, por unas horas, en el epicentro del caos cósmico y terrestre.
Desde El Tintero Seco, solo podemos desearles suerte a los valientes que se atrevan a venir, y a los sorianos que se queden, que tengan provisiones, paciencia y, sobre todo, un buen sentido del humor. Porque si no, el eclipse no será lo más oscuro que veamos ese día.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o una triste verdad.
Más información en próximas actualizaciones.