
¡Atención, sorianos y sorianas! ¡Regocijo en las calles (las pocas que quedan sin obras)! Nuestra provincia ha vuelto a demostrar que, aunque seamos pocos, los que quedamos somos de una pasta especial. Según los últimos datos de la Universidad de Valladolid, Soria ha logrado la nota media más alta en la convocatoria extraordinaria de la PAU. Un impresionante 6,52 que nos sitúa en la cima del intelecto regional. ¡Qué orgullo!
Pero, como en todo buen titular de El Tintero Seco, siempre hay un 'pero' que le da la gracia. Y este 'pero' es de los que hacen historia. Resulta que, a pesar de nuestra media estratosférica, somos también la provincia con el porcentaje de aprobados más bajo de todo el distrito. Sí, han leído bien. Un glorioso 77,50% de aptos, frente al 93% de Palencia o el casi 91% de Valladolid. Es decir, que nuestros genios son tan escasos que casi se nos pierden en el recuento.
El Enigma Soriano: ¿Calidad o Cuantía?
Este fenómeno, que ya ha sido bautizado en nuestras redacciones como el «Paradigma del Genio Solitario», nos plantea una cuestión filosófica de primer orden: ¿es mejor tener muchos aprobados mediocres o unos pocos, pero deslumbrantes, cerebritos? En Soria, la respuesta parece clara: apostamos por la élite, por la crème de la crème, aunque eso signifique que la crema sea tan poca que apenas dé para untar una galleta. Es la versión académica del «pocos, pero bien avenidos», o en nuestro caso, «pocos, pero con notazas».
Mientras en otras provincias se dedican a la producción en masa de universitarios, con sus porcentajes de aprobados que harían llorar de emoción a cualquier director de fábrica, en Soria preferimos la artesanía. Cada estudiante aprobado es una obra de arte, un diamante en bruto pulido con esmero (y, probablemente, mucho café y mantecadas). Los 31 alumnos que han superado la PAU son, sin duda, la prueba viviente de que el frío soriano no solo conserva los embutidos, sino que también agudiza el ingenio hasta límites insospechados.
¿Un Modelo a Seguir (o a Evitar)?
Este peculiar resultado ha generado un intenso debate en los corrillos de la Plaza Mayor (entre los que no estaban de vacaciones, claro). Algunos sugieren que deberíamos exportar nuestro modelo educativo. «Imaginaos», decía un jubilado mientras apuraba su sol y sombra, «si toda España tuviera nuestra media, ¡seríamos la envidia de Europa!». Otros, más pragmáticos, se preguntan si no sería más útil que aprobaran más, aunque la media bajara un poco. «Al final, lo que cuenta es que haya gente para trabajar, no solo para pensar», sentenciaba un joven agricultor, ajeno a las sutilezas de la estadística.
Desde El Tintero Seco, felicitamos efusivamente a esos 31 titanes del saber. Son el faro que ilumina el camino de la excelencia, aunque el faro esté en una isla desierta y solo lo vean los barcos que pasan muy de lejos. Quizás nuestro secreto sea que solo se presentan los que saben que van a sacar notaza, dejando al resto para labores más manuales o para emigrar a provincias con porcentajes de aprobado más generosos. Es una estrategia, sin duda, audaz y exclusiva. Tan exclusiva que, si seguimos así, pronto seremos la provincia con la nota media más alta... de un solo alumno.
Este artículo es una obra de ficción satírica y no debe tomarse como información veraz. Las opiniones expresadas son puramente humorísticas y no reflejan la realidad académica ni social de Soria.
Más información en próximas actualizaciones.