Soria, ¿demasiado pequeña para los peces gigantes? La odisea de la pesca sin muerte... ¡fuera de aquí!

domingo, may. 10, 2026 | 4 minutos de lectura | Actualizado en domingo, may. 10, 2026

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Soria, ¿demasiado pequeña para los peces gigantes? La odisea de la pesca sin muerte... ¡fuera de aquí!

En las tranquilas, y a veces un tanto aburridas, aguas de la provincia de Soria, donde la trucha es casi un emblema heráldico y el mayor riesgo es que se te caiga el bocadillo al río, ha emergido una nueva y fascinante disciplina: la pesca deportiva de gigantes sin muerte. Una modalidad que, según parece, es tan respetuosa con el pez que, de tan respetuosa, se practica mayormente... ¡fuera de Soria! Nuestro periódico, El Tintero Seco, ha investigado a fondo este fenómeno que tiene a nuestros peces locales respirando aliviados.

La Épica Batalla sin Consecuencias (para el pez, claro)

Ángela García, una auténtica heroína de las cañas, lleva casi una década perfeccionando el arte del carpfishing. Su filosofía es tan noble como inverosímil: capturar ejemplares de casi 20 kilos y luego, con la misma solemnidad con la que se descorcha un buen Ribera, devolverlos al agua. «Nunca me ha gustado la pesca con muerte», declara, dejando claro que sus capturas tienen más vidas que un gato de barrio. Nos preguntamos si los peces, tras ser sometidos a un fin de semana de estrés competitivo, mediciones y selfies, no preferirían una jubilación anticipada en la sartén.

La competición es feroz. Fines de semana enteros, noches a la intemperie, estudio del fondo marino (o fluvial, en este caso), y una inversión en equipo que haría palidecer a un pequeño empresario. Todo para que, al final, el pez, que ya conoce el protocolo, regrese a su hogar con una anécdota más que contar a sus alevines. ¿Es esto deporte o una especie de secuestro temporal con fines estadísticos? ¿Habrá un sindicato de carpas exigiendo mejores condiciones de liberación?

Soria: El Paraíso Fiscal de la Trucha, el Infierno del Carpfishing

Aquí es donde la trama se complica y la sorianidad se hace patente. Mientras que en Francia, el carpfishing es un paraíso de acampada nocturna y peces XXL, en Soria, la normativa es tan estricta que uno casi espera que los peces tengan que presentar un DNI para ser pescados. «Somos muy poquitos los que pescamos carpa en Soria», confiesa García, señalando que, salvo el exótico entorno de Monteagudo de las Vicarías (donde probablemente las carpas tienen acento maño), las zonas propicias escasean.

La pesca nocturna y la acampada están prohibidas, lo que convierte esta disciplina en una especie de misión imposible para los locales. Parece que nuestros legisladores han decidido que los peces sorianos necesitan dormir sus ocho horas sin interrupciones, y que acampar junto a un pantano es un atentado contra la moral pública. ¿Será que temen que los pescadores, al amparo de la noche, empiecen a organizar aquelarres con los siluros o a enseñar a los esturiones a jugar al póker? La burocracia, como siempre, protegiéndonos de los peligros más insospechados.

Inversión Millonaria para un Saludo Acuático

El equipamiento para el carpfishing no es moco de pavo. Cohetes cebadores (¿para qué, para que los peces piensen que es Nochevieja?), bolsas solubles, tubos para lanzar boilies... La inversión es considerable. Y todo para, repetimos, devolver al pez a su hábitat. Es como comprar un Ferrari para ir a la compra y luego regalar el coche al cajero. La pasión, sin duda, mueve montañas... y vacía bolsillos.

Ángela, con su perra Dakota como fiel escudera (y probablemente la única que no juzga la lógica del asunto), se desplaza a la cuenca del Ebro, Navarra o Aragón. Es decir, los peces de Soria no solo son pequeños, sino que, además, están protegidos por un muro invisible de prohibiciones que obliga a nuestros deportistas a emigrar. Quizás deberíamos declarar a la carpa soriana especie en peligro de extinción por aburrimiento, y así conseguir fondos para que puedan viajar a Francia a vivir la vida loca.

¿Peces Influencers? El Lado Oscuro de la Fama Acuática

La pescadora colabora con marcas del sector, probando material y explicando su funcionamiento en redes sociales. Nos preguntamos si las carpas, siluros y esturiones que posan para la foto son conscientes de su papel en la economía del carpfishing. ¿Reciben algún tipo de compensación? ¿Un extra de cebo de calidad? ¿O simplemente se resignan a ser modelos por un día, sabiendo que su caché es una vuelta al agua y la promesa de no acabar en el plato?

El verdadero premio, dice Ángela, es la desconexión total, la compañía y las horas de conversación. Parece que el carpfishing es, en realidad, una excusa elaborada para meditar junto al agua, con el añadido de un subidón de adrenalina cuando un pez de casi 20 kilos decide morder el anzuelo. Una terapia de choque para el alma, camuflada bajo el disfraz de un deporte extremo que no mata a nadie... salvo, quizás, la paciencia de los que intentan entenderlo.

Este artículo es una obra de ficción satírica y no debe tomarse como información veraz. El Tintero Seco se exime de cualquier responsabilidad por ataques de risa incontrolables o epifanías sobre la vida de los peces.

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