
¡Atención, sorianos! Preparen sus pañuelos, no para el frío, sino para las lágrimas de incredulidad. Nuestro glorioso cuerpo de Policía Local, baluarte de la seguridad y el orden en estas gélidas tierras, dejará de vestir con el inconfundible aire soriano para enfundarse en... ¡uniformes valencianos! Sí, han leído bien. El Ayuntamiento, en un alarde de pragmatismo económico que roza la ciencia ficción, ha decidido que nuestros agentes se vistan “de la terreta” gracias a una empresa de Riba-Roja de Turia.
¿Adiós al choricero en el uniforme?
La noticia, publicada con la discreción de un susurro en la Plataforma de Contratación del Sector Público, revela que Insigna Uniformes S.L. será la encargada de proveer el vestuario durante los próximos dos años por la módica suma de 77.570,93 euros. Una rebaja sustancial, nos dicen, de los 110.055,35 euros presupuestados inicialmente. ¡Qué ahorro! ¡Qué eficiencia! Uno casi podría pensar que el presupuesto original incluía incrustaciones de trufas negras o botones de oro de Numancia.
Pero, ¿a qué precio viene este ahorro? ¿Acaso el espíritu numantino se deshilacha con cada puntada foránea? Nos imaginamos ya a nuestros valientes agentes patrullando las calles, con uniformes diseñados quizás para resistir el sol abrasador de la playa de la Malvarrosa, pero no las ventiscas de la Dehesa en pleno enero. ¿Vendrán con gorras de paja? ¿O quizás con un pequeño estampado de naranjos en los puños? La incertidumbre nos carcome.
El criterio económico: ¿La única brújula?
Según el consistorio, la empresa valenciana ganó por presentar la oferta económica más ventajosa. Y claro, en estos tiempos de vacas flacas (y de inviernos sorianos que no perdonan), el dinero manda. Pero, ¿dónde queda el orgullo local? ¿Es que en Soria no tenemos modistas, sastres o, al menos, abuelas con máquina de coser capaces de vestir a nuestros protectores? ¿Hemos de resignarnos a que hasta la tela que cubre a nuestros agentes tenga acento foráneo?
Nos preocupa que, en esta búsqueda incesante del “más barato”, se pierda la esencia. ¿Serán estos uniformes “paella-proof”? ¿Resistirán un chaparrón de migas o un ataque de torreznos? ¿O estarán diseñados para un clima donde el "frío" es una brisa suave y el "viento" apenas mueve las palmeras?
Un futuro incierto (y quizás un poco más soleado)
El contrato, que se extenderá por dos años, promete un "suministro continuo de prendas y accesorios". Esperemos que esto no signifique que cada invierno recibamos bañadores térmicos o que los chalecos antibalas vengan con un estampado de fallas. La formalización definitiva del contrato está a la vuelta de la esquina, y con ella, el inicio de una nueva era para la indumentaria policial soriana. Una era que, para bien o para mal, tendrá un inconfundible sabor a levante.
Desde El Tintero Seco, solo podemos desear a nuestros agentes que estos nuevos uniformes, además de económicos, sean cómodos, funcionales y, sobre todo, que no les den ganas de pedir una horchata en pleno Paseo del Espolón. Porque, aunque el bolsillo mande, el corazón soriano sigue latiendo bajo cualquier tela, venga de donde venga.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o no).