
En un giro digno de una novela de ciencia ficción distópica, pero con menos presupuesto y más boina, la comarca del Alto Jalón soriano se ha convertido en el epicentro de un fenómeno paranormal-tecnológico: la desaparición de la cobertura móvil. Y no, no es por una invasión alienígena ni por un agujero negro interdimensional, sino por algo mucho más mundano y, a la vez, más frustrante: el progreso. O, al menos, lo que pasa por progreso.
El Gran Robo Digital: Cuando la Modernidad te Deja Incomunicado
Soria ¡Ya!, ese faro de cordura en un mar de promesas incumplidas, ha alzado la voz para denunciar lo que muchos vecinos ya sospechaban: el AVE Madrid-Barcelona y el tráfico de la A-2 no solo atraviesan nuestra provincia sin detenerse, sino que, además, se llevan consigo la señal de nuestros teléfonos. Es como si cada tren de alta velocidad fuera un aspirador gigante de ondas electromagnéticas, y cada camión de la A-2, un inhibidor de señal con ruedas. Una auténtica paradoja digna de estudio en Harvard, o al menos en la barra del bar de Benamira.
Fernando del Amo, portavoz de Soria ¡Ya! en la zona, ha explicado con la paciencia de un santo que el problema no es nuevo, pero se ha "agravado" en los últimos dos años. Parece que el AVE ha perfeccionado su técnica de "robo de señal" y la A-2 ha aprendido a ser más eficiente en su misión de dejarnos a oscuras digitalmente. Los 2.800 habitantes del Alto Jalón, repartidos por sus pintorescos pueblos, se encuentran ahora en una situación que ni en la Edad Media: sin poder llamar, enviar un WhatsApp o, lo que es peor, ver un meme.
La Odisea del Teletrabajo Rural: De la Idílica Conexión a la Búsqueda del Nirvana Wi-Fi
La promesa del teletrabajo en el idílico entorno rural soriano se ha transformado en una comedia de errores. Aquellos valientes que decidieron cambiar el asfalto por el campo, con su portátil bajo el brazo y la esperanza de una videollamada sin interrupciones, se han topado con la cruda realidad. Del Amo nos relata historias de auténtica épica moderna: vecinos de Benamira que, cual peregrinos digitales, se desplazan a los antiguos despoblados de Sayona y Villaseca. Sí, han leído bien. Para tener cobertura, hay que ir a un pueblo que ya no existe. Es como si la señal, al igual que la población, hubiera decidido que el futuro está en el pasado.
«Eso lo puedes hacer un día o dos, pero todo el mes es bastante incómodo», ha sentenciado Del Amo, con una obviedad que solo un soriano puede expresar sin perder la compostura. Y es que no hablamos de no poder ver la última temporada de "La Casa de Papel" (aunque eso ya es un drama en sí mismo), sino de no poder pedir ayuda en una emergencia. «No es un problema de que te quedes sin Netflix. Es un problema de que no tenemos ni forma de pedir auxilio», ha advertido. Un recordatorio sombrío de que, en Soria, la vida real supera a la ficción, y no siempre para bien.
El Estudio Eterno y la Promesa Vacía: Doce Años de Silencio Digital
Pero la cosa no acaba aquí. Ángel Ceña, procurador de Soria ¡Ya! en las Cortes, ha desenterrado un fósil administrativo: un estudio de la Diputación Provincial de Soria de 2014 para llevar cobertura móvil a los 513 pueblos de la provincia. ¡Doce años! A este paso, el estudio estará tan maduro que habrá desarrollado conciencia propia y se habrá ido a buscar cobertura por su cuenta. «El estudio debe estar ya súper maduro porque hace 12 años que lo publicaron y de momento nada», ha ironizado Ceña, con la amargura de quien sabe que la ironía es lo único que nos queda.
Mientras tanto, las compañías telefónicas, con la sinceridad de un político en campaña, nos dicen que "no existe una solución a corto o medio plazo". Parece que el 5G que nos anuncian con bombo y platillo es solo para los que viven en "Silicon Valley", o al menos, en una provincia donde el AVE sí para y no se lleva tu señal como souvenir.
Conclusiones (Absurdas) y Propuestas (Más Absurdas)
La situación es clara: Soria es una "provincia de paso", pero no solo para las infraestructuras. También lo es para la conectividad, la atención política y, al parecer, para las ondas de radio. La Junta de Castilla y León se llena la boca con la lucha contra la despoblación, pero ¿cómo vamos a fijar población si para teletrabajar hay que ir a un despoblado? ¿Y cómo vamos a atraer turistas si no pueden subir sus selfies a Instagram?
Soria ¡Ya! exige un diagnóstico técnico. Nosotros, desde El Tintero Seco, proponemos algo más radical: que cada vez que pase un AVE, se detenga un minuto y suelte un paquete de señal 5G para los vecinos. O, mejor aún, que los trenes incorporen un sistema de "devolución de cobertura" al pasar por el Alto Jalón. Y si eso no funciona, siempre nos quedará el telégrafo. O, ya puestos, las señales de humo.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o una triste verdad.