
La Amenaza del Micelio Desconocido: ¿Se Extingue el Sabor Soriano?
En las redacciones de El Tintero Seco, la alarma ha saltado. No es por la sequía, ni por la despoblación (que ya son paisaje), sino por algo mucho más profundo y existencial: la posible extinción del conocimiento micológico entre los jóvenes sorianos. ¿Qué será de nuestra provincia si las nuevas generaciones confunden un boletus edulis con un champiñón de supermercado? ¿Quién distinguirá un níscalo de una seta venenosa si no es por el método ancestral de probarla y esperar lo mejor? La crisis era palpable, el futuro, incierto, hasta ahora.
Un equipo de valientes, compuesto por Palma Aparicio, Marc Baireda y Laura Martín, ha decidido tomar cartas en el asunto, o mejor dicho, setas en el asunto. Su propuesta: una «experiencia lúdico-didáctica» que, según ellos, «acerca el mundo de los hongos» a las familias. En El Tintero Seco, aplaudimos la iniciativa, aunque no sin cierta perplejidad. ¿Hemos llegado a un punto en que necesitamos un juego para que los sorianos sepan qué es una seta?
El Juego: Cuando el Bosque se Convierte en Tablero (y Trampa)
La actividad, que promete convertir a los participantes en auténticos micelios andantes, consta de siete pruebas. La primera, según nos cuentan, implica asociar nombres de setas con sus características. Imaginamos a abuelos y nietos discutiendo acaloradamente si el Lactarius deliciosus es el que suelta leche naranja o el que te hace ver duendes. Un sano debate familiar, sin duda.
Pero el plato fuerte, la joya de la corona de esta aventura fúngica, llega con la simulación del crecimiento bajo el subsuelo. «Los hongos se alimentan a través del micelio y van a oscuras», explica Aparicio. Para replicar esta experiencia vital, los miembros de cada equipo, con los ojos vendados, deben rastrear a ciegas hasta dar con un «hábitat» humano. Si tropiezan con una «pradera» (otro miembro del equipo que no es su hábitat), este les advierte de su error. Nos preguntamos si esta dinámica no podría derivar en un festival de tropiezos, empujones y alguna que otra contusión, todo en nombre de la ciencia micológica. ¿Será este el nuevo deporte de riesgo soriano? Micología Extrema: La Búsqueda a Ciegas del Perretxico Perdido.
El Enigma del Chocolate y la Filosofía Fúngica
El colofón de esta odisea subterránea es un escape room. Sí, han leído bien. Un escape room micológico. Con candados y enigmas matemáticos que, al ser resueltos, abren unas cajas. Y aquí viene la gran revelación, el tesoro escondido que aguarda a los intrépidos exploradores: ¡unas deliciosas setas de chocolate!
En El Tintero Seco, nos preguntamos: ¿Es este el futuro de la transmisión del conocimiento? ¿Resolver ecuaciones para obtener un dulce? ¿Significa esto que la próxima generación de micólogos sorianos estará más versada en álgebra que en la identificación de esporas? ¿Y qué pasa con la tradición de buscar setas con el abuelo, el cesto de mimbre y el cuchillo, bajo el sol de otoño, con el único premio de una buena tortilla? Parece que la modernidad, incluso en Soria, tiene un sabor agridulce... o, en este caso, a chocolate.
El equipo promotor asegura que la gente ha salido «contenta» y con «buen sabor de boca». No nos extraña, con tanto chocolate. Lo importante, dicen, es que los niños «desde pequeños conocen un poco lo que es este mundo». Y nosotros añadimos: y que, con suerte, no confundan un níscalo con una trufa de cacao.
Este artículo es una obra de ficción satírica y no debe tomarse como una noticia real. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o una oportunidad para la risa).
Más información en próximas actualizaciones.