
¡Atención, sorianos! ¡Alerta de genio precoz! Mientras los adultos de esta bendita provincia seguimos debatiéndonos entre si poner un semáforo más o menos, o si la rotonda de la entrada necesita una estatua de un cesto de setas gigante, nuestros niños, sí, nuestros niños, están salvando el mundo. O al menos, la accesibilidad de Soria, que para el caso, es casi lo mismo.
El CEIP La Arboleda, ese vivero de mentes brillantes que aún no han sido corrompidas por la burocracia ni el "siempre se ha hecho así", ha ganado la fase autonómica del 42º Concurso Escolar de la ONCE. ¿El premio? Unos gloriosos 300 euros para la clase y un billete a la fase nacional. ¡300 euros! ¡Casi lo que cuesta un café y una tostada en la Plaza Mayor si te descuidas!
La Generación Innova: ¿Demasiado pronto para la sensatez?
Bajo el rimbombante lema 'Generación Innova', estos pequeños titanes han sido invitados a "pulsar el botón de pausa" para imaginar y diseñar productos accesibles. Y uno se pregunta, ¿pausa de qué? ¿De jugar al Fortnite? ¿De hacer los deberes? Mientras tanto, los mayores llevamos décadas pulsando el botón de "snooze" en cualquier iniciativa que requiera un mínimo de imaginación o, peor aún, de inversión real.
La noticia nos llega como un bofetón de realidad, o más bien, como un suave pellizco de vergüenza ajena. Resulta que son los escolares quienes, con su "imaginación, empatía y pensamiento crítico", están proponiendo soluciones a barreras que los ayuntamientos, las diputaciones y hasta los ministerios llevan años (o siglos) ignorando o parcheando con soluciones que solo un burócrata podría entender.
¿Un catálogo digital o un monumento a la inacción adulta?
Los mejores trabajos, nos informan, formarán parte de un "catálogo digital". ¡Un catálogo digital! Qué maravilla. Seguramente se convertirá en la lectura de cabecera de todos los responsables de urbanismo y servicios sociales, justo después de la guía de cómo justificar el gasto en bolígrafos de colores. La idea es que este catálogo se difunda como "herramienta educativa y de sensibilización". ¿Sensibilización para quién? ¿Para los que ya deberían estar sensibilizados y, de paso, actuando?
Es fascinante cómo la ONCE, con su encomiable labor, ha logrado movilizar a 18.864 estudiantes y 299 docentes en Castilla y León. En Soria, 987 alumnos y 13 profesores han puesto su granito de arena. Y uno no puede evitar pensar: ¿y si toda esa energía, todo ese talento, se canalizara directamente en el diseño de nuestras calles, nuestros edificios públicos, nuestros servicios? ¿Tendríamos una Soria más accesible en un abrir y cerrar de ojos, o al menos, en lo que tardan unos niños en dibujar un prototipo?
El Hackathon: ¿De la plastilina al PowerPoint?
Ahora, los jóvenes genios de La Arboleda se dirigen a la fase nacional, donde vivirán una "experiencia transformadora" en un Hackathon Generación INNOVA en Madrid. Un "campus educativo" donde trabajarán "junto a expertos en accesibilidad para diseñar soluciones reales". Esperemos que esos expertos no les digan que sus ideas son "muy bonitas, pero inviables por presupuesto" o "chocan con la normativa vigente de 1978".
Porque, seamos sinceros, la verdadera barrera no es la falta de ideas, ni la falta de empatía. Es la falta de voluntad, la falta de presupuesto (o la mala gestión del mismo) y la eterna burocracia que convierte cualquier iniciativa brillante en un expediente polvoriento. Así que, mientras nuestros niños sueñan con un mundo mejor, nosotros, los adultos, seguiremos soñando con que algún día, alguien, haga algo más que darles 300 euros y una palmadita en la espalda.
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o no.