
Desde la redacción de El Tintero Seco, con la tinta casi agotada y el café frío, recibimos con la habitual mezcla de asombro y resignación la visita de la siempre elocuente Cayetana Álvarez de Toledo a nuestra querida Soria. No vino, como uno podría esperar, a elogiarnos por nuestra resistencia a la despoblación o por la calidad de nuestros torreznos, sino a entregarnos un mensaje de proporciones bíblicas: España, según sus palabras, está mutando hacia una “democracia fallida”. Y claro, ¿qué mejor lugar para anunciar el Apocalipsis que Soria, donde ya estamos acostumbrados a que las cosas ‘fallen’ un poco, como el tren que no llega o la fibra que se corta con el cierzo?
El Diagnóstico: Una Democracia con Fiebre y Tos Seca
La portavoz adjunta del PP en el Senado, con la solemnidad de quien acaba de descubrir que el agua moja, nos explicó que estamos en un “momento delicado”. Delicado como un soufflé en una carretera soriana sin asfaltar. La lista de males que aquejan a nuestra nación es larga y variada, digna de un prospecto farmacéutico: amnistía a políticos catalanes (un clásico), “colonización de las instituciones” (¿será que los funcionarios de Soria ya no son tan independientes como creíamos?), y los ya famosos escándalos familiares del presidente, que, según Cayetana, tributa en Portugal, cobra en Badajoz y vive en Moncloa. Una logística digna de estudio en cualquier MBA, o en un capítulo de Cuarto Milenio.
Lo más preocupante es que, al parecer, este proceso “tiene vuelta atrás”. ¡Menos mal! Ya nos veíamos a los sorianos votando con palomas mensajeras o con señales de humo. La responsabilidad, por supuesto, recae en los ciudadanos. Es decir, en nosotros. Así que, entre pelar patatas y quejarnos del frío, ahora también tenemos que salvar la democracia. Un día normal en Soria, vamos.
La Receta Mágica: Regeneración a la Soria Style
Pero no todo es desolación. Cayetana, cual mesías político, nos trajo la buena nueva: el PP, si llega a Moncloa, nos promete una “regeneración democrática”. Y aquí es donde la cosa se pone interesante. Nos comprometemos, dijo, “a que los jueces elijan a los jueces, a que la fiscalía sea independiente, que el parlamento funcione como parlamento…”. Traducido al soriano: que el que corta el bacalao siga cortándolo, pero con más estilo. Una especie de “todo cambia para que todo siga igual”, pero con más brillo y menos escándalos, esperemos.
La parlamentaria también tuvo tiempo para comparar a Sánchez con Zapatero, su “padre político” y “máquina de polarización”. Aquí en Soria, la única polarización que conocemos es la del termómetro en invierno. Y lo de Vox, que “bloquea” y siembra incertidumbre, pues qué decir. Si aquí ya tenemos la incertidumbre de si el autobús de las 7 llegará a tiempo, no necesitamos más.
El Románico y la Encarnación de la Buena Gestión
Y como no podía ser de otra manera, la visita no estuvo exenta de un toque cultural. Cayetana se declaró “enamorada del románico” de Soria. Una declaración que, si bien suena bonita, nos hace preguntarnos si tuvo tiempo de ver algo más allá de la fachada de la sede del partido. Quizás buscaba en las piedras milenarias la solidez que le falta a la democracia española, o simplemente un buen fondo para el selfie electoral. Nunca lo sabremos.
Acompañada de la candidata por Soria, Rocío Lucas, a quien ve “la encarnación de la buena gestión” (una afirmación que en Soria se recibe con un levantamiento de ceja colectivo, dada nuestra histórica lucha por la gestión de casi todo), y de Alfonso Fernández Mañueco, al que describió con las tres S: “Seguridad, solvencia y serenidad”. Palabras que, en el contexto soriano, evocan más a la tranquilidad de un rebaño de ovejas que a la efervescencia política. Pero bueno, cada uno vende lo que tiene.
En resumen, la visita de Cayetana Álvarez de Toledo a Soria nos ha dejado con la certeza de que la democracia está en peligro, pero también con la esperanza de que, si el PP llega al poder, todo se arreglará. Mientras tanto, en Soria seguiremos con lo nuestro: cuidando el románico, comiendo torreznos y esperando que la próxima vez que nos visiten, nos traigan alguna solución más concreta que la promesa de que “el parlamento funcione como parlamento”.
Este artículo es una obra de ficción satírica de 'El Tintero Seco' y no debe tomarse como una noticia real. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, o quizás, una triste verdad.