
¡Atención, sorianos! ¡Noticia de última hora (o de hace unos meses)! El Ayuntamiento de Soria, en un despliegue de agilidad administrativa que ya quisieran otras capitales, ha aprobado definitivamente una modificación presupuestaria de 8.500 euros destinada a Cruz Roja Española. ¿El motivo? Las labores de apoyo sanitario, preventivo y de socorro vinculadas al eclipse solar del pasado 12 de agosto. Sí, han leído bien: agosto. Del año pasado, por si alguien se despista con el calendario.
Desde la redacción de El Tintero Seco, no podemos sino quitarnos el sombrero (y luego ponérnoslo de lado, con un guiño) ante tal proeza burocrática. Es un testimonio de la meticulosidad y el rigor con el que se gestionan los fondos públicos en nuestra querida Soria. ¿Para qué precipitarse? Un eclipse es un evento cósmico, y como tal, merece un proceso de aprobación que esté a la altura de su majestuosidad y, sobre todo, de su lentitud orbital.
La Odisea del Crédito Eclipsado
Imaginen la escena: el 12 de agosto, el sol se oculta parcialmente, la gente mira con gafas especiales (o con un colador, que también vale), y Cruz Roja está ahí, preparada para lo peor. ¿Un ataque de fotofobia masiva? ¿Una epidemia de tortícolis por mirar al cielo? ¿Quizás un brote de melancolía cósmica? Sea lo que fuere, nuestros héroes de la Cruz Roja estaban listos. Lo que no sabían es que la verdadera prueba no era el eclipse en sí, sino la espera de los 8.500 euros que lo harían oficial.
La resolución, publicada este viernes en el Boletín Oficial de la Provincia de Soria (BOPSO), ratifica la modificación de crédito número 8/2026. ¡La número 8! Esto no es una simple transferencia, señores, es una saga. Un viaje épico a través de los vericuetos de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, superando el periodo de exposición pública sin que se presentara ninguna reclamación. ¿Quién iba a reclamar? ¿Los afectados por el eclipse que ya se recuperaron hace meses? ¿Los que aún esperan que les devuelvan la vista tras mirar sin protección?
Es fascinante pensar en la cantidad de reuniones, sellos, firmas y cafés que se habrán consumido para que estos 8.500 euros lleguen a su destino. Un dinero que, recordemos, no contaba con crédito inicial. Es decir, que no estaba previsto que el sol se oscureciera. ¡Qué despiste! Menos mal que el Ayuntamiento tiene la previsión de aprobar fondos para eventos ya pasados, no vaya a ser que en el futuro necesitemos financiar la Batalla de Numancia o la construcción de la muralla.
¿Qué nos enseña este hito administrativo?
Primero, que en Soria, la paciencia es una virtud, especialmente si eres un expediente presupuestario. Segundo, que la seguridad ciudadana es primordial, incluso si la amenaza ya ha pasado y se ha disipado como la sombra de un eclipse. Y tercero, que la burocracia tiene su propio ritmo, un ritmo que, a veces, parece medirse en años luz.
Desde El Tintero Seco, aplaudimos esta decisión. Porque, ¿quién sabe? Quizás el próximo eclipse, o la próxima lluvia de estrellas fugaces, o incluso la próxima vez que se nuble el cielo, necesitemos una respuesta igual de contundente y, sobre todo, igual de a tiempo. ¡Larga vida a la gestión municipal post-evento!
Este artículo es una obra de sátira y humor. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o no.