
¡Atención, sorianos y sorianas! ¡Agarraos a vuestros asientos de mimbre y preparad los pañuelos para las lágrimas de emoción! Porque, aunque parezca mentira, en pleno 2026, nuestra querida Soria ha vuelto a hacer historia. Sí, sí, han leído bien. Historia. De la buena. De la que se escribe con mayúsculas y se enmarca junto al primer teléfono móvil que llegó a la provincia.
Este fin de semana, mientras el resto del mundo se preocupa por la inteligencia artificial, los viajes a Marte o si el pan de masa madre es realmente mejor, nosotros, los de Soria, hemos alcanzado un hito que nos sitúa, sin duda, en la vanguardia... del siglo pasado. Nuestro Club Kickboxing Soria, en una expedición digna de los exploradores del Amazonas (pero a Ávila, que está más cerca), ha presentado en sociedad a Enrique Flores, el primer soriano en competir en parakickboxing.
Y no es cualquier parakickboxing, no. Es la modalidad de Paos Inclusivos con Discapacidad Visual V2. Imaginen la escena: nuestro valiente Enrique, junto a su entrenador Gustavo A. Maján, golpeando paos con una precisión que solo la vista interior puede otorgar. Los árbitros, con sus gafas de sol puestas para no deslumbrarse con tanto talento, evaluando la ejecución técnica, la precisión y la coordinación. Un espectáculo, sin duda, que hará temblar los cimientos de la inclusión deportiva mundial... o al menos, los del polideportivo de San Antonio en Ávila.
Desde la directiva del club, con una emoción contenida que casi se podía oír desde la Plaza Mayor, han declarado que esto es "un antes y un después". Y tienen razón. Es un antes y un después de que el resto de España ya lo hiciera hace una década. Pero oye, cada provincia tiene su ritmo, y el de Soria es el de un caracol con reuma subiendo una cuesta nevada. Lento, pero seguro. Y con mucho orgullo.
¿Y mientras tanto, qué?
Mientras celebramos este "primer paso" con bombo y platillo (y seguramente una placa conmemorativa que tardará cinco años en instalarse), otros deportistas sorianos, con la discreción que les caracteriza, siguen cosechando éxitos que, quizás, no son tan "históricos" porque ya los han hecho antes. Ahí tenemos a Pablo Bastida, que se fue a Ávila a buscar metales en Light Contact y Kicklight. Un tipo que, sin hacer mucho ruido, simplemente compite y, a veces, gana. Qué aburrido, ¿verdad? ¿Dónde está la épica del "primer soriano en..."?
Y ni hablemos de Adriana Verde. La semana pasada, esta joven promesa (que ya es una realidad) logró una quinta posición en la Italian World Cup. ¡Una Copa del Mundo! Con casi 3.000 participantes de 47 países. Quinta del mundo, campeona de Europa cadete... Pero claro, eso no es "histórico" para Soria. Eso es simplemente... bueno, deporte de élite. Sin el aderezo de la "primera vez" que tanto nos gusta para sentir que estamos progresando.
Parece que en Soria, si no eres el primero en algo (aunque ese "algo" ya sea rutina en cualquier otra parte), tu logro pasa a un segundo plano. Es como si tuviéramos un contador de "primeras veces" que hay que rellenar antes de poder pasar a la siguiente fase del videojuego provincial. Y el parakickboxing, por fin, ha desbloqueado el nivel "Inclusión Deportiva V2". ¡Enhorabuena, Soria! Ya solo nos quedan por desbloquear la fibra óptica en cada pueblo, el tren de alta velocidad y un equipo de fútbol en Primera División. Pero no nos precipitemos, que lo importante es ir paso a paso. O, mejor dicho, golpe a golpe, pao a pao.
Este artículo es una obra de ficción satírica de 'El Tintero Seco' y no debe tomarse en serio. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... o no.