Soriabonos: La Épica Espera del Euro Perdido y el IBI que No Perdona en Soria

miércoles, feb. 4, 2026 | 4 minutos de lectura | Actualizado en miércoles, feb. 4, 2026

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Soriabonos: La Épica Espera del Euro Perdido y el IBI que No Perdona en Soria

En la apacible y arbórea Soria, donde el aire puro es casi tan abundante como las setas en otoño, una nueva epopeya burocrática se cierne sobre nuestros valientes comerciantes. Los famosos Soriabonos, esa ingeniosa herramienta para dinamizar la economía local, han pasado de ser un bálsamo a una especie de purgatorio financiero. Cinco euros, queridos lectores, cinco euros que el tendero adelanta con la fe del carbonero, y que luego, cual Odiseo, emprende un viaje incierto por los laberínticos pasillos del Ayuntamiento de Soria.

La Odisea del Euro Perdido: Cuando el Descuento es un Préstamo Forzoso

Según el Grupo Municipal Vox, que siempre tiene un ojo puesto en las penurias del ciudadano (y el otro en la agenda climática), los comercios locales están sufriendo una especie de 'síndrome de abstinencia' por el dinero adelantado. Imaginen la escena: un cliente feliz se lleva su compra de 25 euros, paga 20 y el comerciante, con una sonrisa forzada, adelanta los 5 euros del descuento. Esos cinco euros, que deberían volver a su bolsillo con la celeridad de un rayo, se transforman en un préstamo a interés cero al Ayuntamiento de Soria. Un lustro, ¡un lustro! de funcionamiento y aún no hemos logrado que el dinero viaje más rápido que una tortuga con hipo. ¿Será que el sistema de pago funciona con palomas mensajeras entrenadas en la lentitud?

La concejal Sara López, portavoz de Vox, ha expresado su 'valoración' del esfuerzo municipal, pero ha añadido que 'existe margen de mejora'. Una frase que, en el lenguaje de 'El Tintero Seco', se traduce como: 'Esto es un desastre y llevamos cinco años así'. Los comerciantes, según la edil, están en un estado de 'angustia' por tener que adelantar el dinero. Uno casi puede verlos, con las manos temblorosas, contando los céntimos mientras esperan el retorno de sus preciados euros.

El IBI, el Soriabonos y la Dulce Angustia Fiscal

Pero la trama se complica. No es solo la espera, es la 'presión fiscal' local la que ahoga a nuestros emprendedores. Según Vox, los comerciantes preferirían no tener que recurrir a los Soriabonos ni a ninguna otra subvención. ¡Qué valientes! Quieren ser libres, pero la realidad es que el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) les tiene el pie en el cuello. Es decir, el Ayuntamiento les cobra unos impuestos 'exagerados' y luego les 'ayuda' con unos bonos cuyo dinero les devuelve con la parsimonia de un caracol en huelga. Es la pescadilla que se muerde la cola, pero con un euro de descuento en medio.

La solución, según la formación, sería que el Consistorio 'articule un sistema que le permita disponer de la cuantía presupuestaria de forma previa'. Una frase que suena a 'que el dinero esté listo antes de que lo necesitemos, no después de que lo hayamos prestado'. Parece una obviedad, pero en el intrincado mundo de la administración soriana, las obviedades a menudo requieren de un doctorado en ingeniería burocrática avanzada.

La Zona de Bajas Emisiones: ¿Asfixiar al Comercio o Abrazar al Árbol?

Y como no hay drama sin un buen villano, Vox ha aprovechado para reiterar su 'oposición frontal' a la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en Soria. ¿Por qué? Porque es una 'consecuencia directa del fanatismo climático imperante'. En una provincia con una 'alta densidad arbórea por habitante', reducir la circulación es, al parecer, un insulto a la naturaleza y una afrenta a los comerciantes. ¿Para qué más árboles si podemos tener más coches contaminando el aire que ya limpian los árboles? Es una lógica aplastante, digna de un debate filosófico en la Plaza Mayor.

La edil López se pregunta si es 'necesario reducir a menores límites la circulación para ahogar aún más a los comerciantes'. Una pregunta retórica, por supuesto, porque la respuesta, en el universo de Vox, es un rotundo '¡No!'. Parece que en Soria, el aire puro ya está garantizado por la generosidad de la madre naturaleza, y cualquier intento de mejorarlo es una conspiración global para fastidiar al pequeño comercio y al transportista local.

Así que, mientras los comerciantes de Soria siguen esperando el retorno de sus euros, el Ayuntamiento medita sobre 'sistemas previos' y Vox lucha contra molinos de viento climáticos. La vida en nuestra querida ciudad, al menos para el comercio, es una tragicomedia de bonos, impuestos y árboles que no contaminan lo suficiente.

Este artículo es pura sátira y no debe tomarse como una fuente de información veraz. Las opiniones aquí vertidas son exageraciones humorísticas de la realidad.

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